miércoles, 9 de enero de 2019

Del menos bueno al mejor disco de Bowie



25. Tonight (1984) "Dejé a otro hacer los arreglos: ‘Hazlo tú y yo la cantaré”. Y eso era algo muy impropio de mí porque hasta “Tonight” yo había estado muy implicado en todos los arreglos… pero aprendí la lección”.

Tonight solo contiene un buen tema, Loving The Alien. El resto es puro relleno. Se nota que es un disco editado por cuestiones de contrato y con un Bowie desganado. Ni el sonido ni el estilo de los temas son apropiados para el año en que se editó, 1984. Las versiones Maxi son aun más insufribles, por no hablar de la espantosa colaboración con Tina Turner. No no no.


24.  Reality  (2003) Otra vuelta atrás, después del soberbio Heathen. Demasiado rockero. Lo de Pablo Picasso resulta grotesco. Solo contiene una canción decente, Days. El resto no vale gran cosa. La gira fue un desastre. Piruletas en ojo aparte, el pobre Bowie sufrió lo suyo. Su corazón se fue debilitando. Yo tenía la entrada comprada. Pero el Duque fue operado y canceló la gira. Mejor, eso de ver actuar a Bowie en una plaza de toros era algo muy raro.  Telón de casi 10 años. 

23. Never let me down (1987). Por unanimidad es el peor disco de Bowie. Pero no lo pongo el último porque durante su gira de presentación pude verle por vez primera. Dejando aparte el intento del Duque por cantar en español, una chapuza de pronunciación en Day-In  Day-Out que no llegó a editarse por vergüenza, imagino. Con todo, Bowie cantó mejor en este disco que en Tonight, por ejemplo. A evitar la regrabación del disco de 2018, un intento fracasado de mejorar el disco.

22. Blackstar (2016). Malos presagios. Los medios de comunicación convirtieron este disco en "obra magistral" de Bowie solo porque acababa de fallecer. Pero no es un gran disco. Solo contiene dos grandes cortes, la propia Blackstar y Lazarus. Antes de morir Bowie, hice una crítica del disco. Sigo sin escucharlo. A pesar de Lázaro, el disco anuncia despedida y muerte. No me gusta eso. Demasiada negatividad. 


21. Hours...(1999). Con la edición de Outside en 1995 Bowie anunció que editaría una segunda parte al terminar el siglo, o algo así. De hecho, Outside se titula en realidad "1. Outside", pero la segunda parte nunca llegó a ver la luz. Pues bien, al llegar al fin de siglo Bowie editó "hours...", un disco casi acústico, de baladitas y demás. Simon Critchley dijo que Hours "fue una decepción para mí, si bien 'Survive' y 'Thursday's Child' son canciones realmente maravillosas." Lo único que salva al disco es la maravillosa portada y los vídeos. Estéticamente Bowie también estaba fabuloso. Después Bowie se dejó el pelo largo, excesivamente largo je je. 

20. Young Americans (1975). El problema de este disco para mí es el sonido. Sí, ya sé que Bowie quería un sonido "Philadelphia". Nunca me ha gustado la música negra, claro que si lo hace Bowie la cosa cambia. Bueno, el disco es medianamente soportable. Pero no me vuelve loco. 

19. Ziggy Stardust (1972). El disco más aclamado de Bowie. Nunca fue de mis favoritos. Lo mejor son las dos primeras canciones: Five Years y Soul Love. Bowie mató a Ziggy y eso es importante. Quería explorar nuevos territorios. Fue un acierto porque corría el riesgo de convertirse en un Marc Bolan. 


18. Pin Ups (1973) Un buen disco de rock. Es imprescindible la escucha completa. Se nota que Bowie disfrutó en la grabación. Una gozada.

17. Aladdin Sane (1973). Disco rockero. El tema Alladin Sane es un clásico y da inicio a la colaboración con el pianista Mike Garson, con quien volvería al final de su carrera. Mis favoritas son la propia Alladin Sane y Lady Grinning Soul. Sin olvidar que se trata del álbum con la portada más icónica de Bowie. 

16Let's Dance (1983). Un disco potente que no esperábamos los fans. Contiene temas archiconocidos como Modern Love, China Girl o Let's Dance. Como la cara A es tan conocida, me quedo con la B, que tiene temas tan buenos y potentes como Ricochet, Criminal World o Cat People.  Es el disco con el que comienza el declive en los años 80. 

15. Space Oddity (1969).  A pesar de la canción que lo hizo popular, y que acabó por titular al álbum, se trata de un disco más bien folk, influido por Bob Dylan. Es un disco perfecto para estar tranquilo en casa. Mi favorita es Memory Of A Free Festival, sobre todo las versiones extras que se publicaron después, las partes 1 y 2. Tardé bastantes años en comprar este disco. 

14. Diamond Dogs (1974). Disco apocalíptico. Inspirado en '1984' de Orwell. Bowie cambia de registro de voz. Las canciones, una detrás de otra, son una verdadera orgía. Bowie se aleja del rock, virando hacia el soul. Uno termina en cierta forma exhausto cuando acaba la escucha. 

13. Black Tie White Noise (1993). Campanas de boda. El disco por el que el Duque volvió al redil. Potente y elegante, el disco fue acompañado por toda una serie de vídeos maravillosos. Jump They Say es magnífica, así como el vídeo. Bowie comienza a editar buenos maxis, con mezclas muy interesantes, casi mejores que el propio disco. A partir de aquí, hay que seguir la edición de maxis porque contienen verdaderas joyas. La felicidad conyugal sentó muy bien al Duque. 


12. Hunky Dory (1971). Bowie en estado de gracia. Disco intimista, perfecto para leer un buen libro. Bowie destaca como compositor y como letrista. Y no digamos esa maravillosa portada.

11. Earthling (1997). Bowie no defraudó tras Outside. Música electrónica e industrial. Parece un disco concebido para el directo. En la gira de presentación le ví por tercera y última vez. Así que le tengo un cariño especial a este disco. Bowie a los 50 estaba pletórico y muy cool. 

10. Station To Station (1976). Aquí comienza mi Bowie favorito. Solo 6 canciones, ¡pero qué canciones! La canción homónima es perfecta. En directo incluso gana, y nos presenta al Bowie más elegante y enigmático. La portada, con fotografía de la película The man who fell to earth, es genial. Bowie comienza a interesarse por la electrónica y abandona América.

9. The Next Day (2013). Cuando se anunció, en enero de 2013, que Bowie editaría un disco en marzo, las semanas se me hicieron eternas. Fueron muchos años de incertidumbre. Un verdadero martirio pensar que Bowie se había retirado definitivamente. El resultado mereció la pena. Con las diferentes ediciones y maxis, fueron más de veinte temas. Maravillosos vídeos que nos muestran a un Bowie maduro y elegante. Solo tengo una queja: la portada. Al principio pensé que se trataba de un reclamo y esperé a la publicación del disco. Pero no. Era la portada definitiva. Ya sé que tiene su significado, pero es una pena que no se hiciera una portada completamente nueva, como nos tenía acostumbrados Bowie. Pero el disco es sublime. Bowie no hizo entrevistas. No me hizo falta. El disco me hizo tan feliz que no necesité explicaciones. 

8. Lodger (1979). A pesar de ser uno de sus discos más olvidados, es uno de mis favoritos. Bowie víctima de un accidente. Y así parece que canta, como si acabara de tener un accidente. Al parecer el problema del disco era el sonido. En el año 2017 Tony Visconti hizo otra mezcla muy decente. Pero el sonido original me gusta. El disco se alejó de los experimentos electrónicos de sus dos antecesores, pero es muy original.

7. Heroes (1977). ¿Cuántas veces he escuchado Heroes? ¿Cuántas veces la he escuchado frente al espejo, guitarra en mano? ¿Cuántas veces la he tocado a la guitarra a la vez que sonaba la original?.... bla bla bla... No hay palabras que expresen lo que significa este disco. Aparte de las potentes canciones cantadas, las instrumentales son estratosféricas. La cara B comienza con  la gélida V-2 Schneider (¿le haría gracia al bueno de Florian ver su nombre junto a un misil nazi?) y continúa con una serie de instrumentales oscuros, enigmáticos. ¿Cuántas tardes de depresiva adolescencia con esta banda sonora? Todos son preguntas con Heroes. 

6. The Man Who Sold The World (1970). Nunca he sabido por qué me fascina tanto este disco. Siempre he disfrutado mucho escuchándolo. Es su disco más oscuro. La producción es maravillosa. Rock duro. Tony Visconti interpreta el disco al completo en la actualidad, tuve la ocasión de verle



5. The Budda of Suburbia (1993). Éste disco fue un regalo en toda regla. Black Tie estaba recién editado y no se esperaba nada más. Y llegó esta joya. A pesar de que está editado como banda sonora, en realidad tan solo la canción homónima aparecía en la serie. Así que se puede considerar un álbum. Sin embargo, el disco ha pasado desapercibido. Un error, porque es una delicia. Bowie dijo que con este disco volvió a llamar la atención de Brian Eno. Es una maravilla de principio a fin. Lo peor, la portada. Yo siempre le dí la vuelta a la caratula del CD porque es insufrible. Así que siempre lo he tenido como se ve arriba. 

4. Outside (1995). Outside es la redención. El alborozo del fan. Es el álbum que parece que no llega nunca y, cuando lo terminas de escuchar por vez primera, piensas: "¡Siiiii!, ¡por fin!". Bowie canta como nunca. La prensa receló: parecía que Bowie se esforzaba en demasía por parecer moderno. A mi me dio igual. Fue el regreso esperado. Orgía de remezclas y actuaciones. Por cierto, permanecen inéditos muchos temas de las sesiones.  Nuevamente, Simon Critchley lo explica muy bien: "Si, esto es. Meneé las piernas de rodilla para arriba durante semanas en aquella cocina, haciendo playbacks como un completo idiota, sobre todo con "No Control" y "The Motel".

3 Heathen (2002). Heathen es el último gran trabajo de Bowie. "Slow Burn" se convirtió directamente en una de mis favoritas de Bowie. La he escuchado miles de veces. "I Took A Trip On A Gemini Spaceship" es fascinante. Mis otras dos favoritas son "A Better Future" y, sobre todo, "Heathen (The Rays). El bonus disc incluía una remezcla de Sunday a cargo de Moby. La iconografía del disco incluye a Einstein, Freud y Nietzsche. Y la portada es de las buenas.

2 Scary Monsters (1980). Éste fue el primer disco de Bowie que compré, con 17 años. No pude tener mejor entrada. En las listas de los mejores discos, éste aparece siempre en los mejores puestos, en muchas ocasiones es el preferido de los fans. Recuerdo que en 1981 sonaba mucho "Ashes To Ashes" en los pubs más modernos. Bowie era por entonces el supremo sacerdote de los Nuevos Románticos. El mismo Steve Strange aparece en el vídeo de "Ashes To Ashes". Ese vídeo me sigue pareciendo el mejor vídeo de Bowie, y probablemente de todos los tiempos. La cara B del disco es magistral. "Teenage Wildlife" es asombrosa. En realidad, todas las canciones de este disco son de cinco estrellas. Éste es el disco de los modernos. ¡Oh cielos! esa portada.
1. Low (1977) La perfección. Genuflexión. 

sábado, 22 de diciembre de 2018

Año III después de Bowie



En 1993 Bowie declaraba a Julián Ruíz: “Nirvana es el ejemplo más detestable de grupo con éxito: farsante, embustero…” y pasaba a describir con desgana a los nuevos grupos grunges. Le parecían ridículos. Ese mismo año decía en el Magazine de El Mundo: “Bandas como Nirvana, Pearl Jam y compañía me parece que no aportan nada. Son un auténtico timo con el que jamás estaré de acuerdo… Representan a la clase media conformista, que se enorgullece de ser inculta. Exaltan valores como la estupidez, la suciedad y la ignorancia absoluta.” 

En noviembre de 1995, muerto Cobain, Bowie rectifica: “De saber que a Kurt Cobain le gustaba mi música, hubiera hecho algún intento de comunicarme de persona a persona.” Por aquella época, Bowie se sentía halagado de que grupos como Suede, Blur, Nine Inch Nails o The Smashing Pumpkins le reivindicaran. “Es rejuvenecedor tocar con músicos que podrían ser tus hijos.” Supongo que Bowie se vio desbordado por tanto halago y no tuvo más remedio que rectificar. En todo caso, queda claro que las diatribas primerizas tienen la suficiente fuerza como para considerarlas. En el fondo a mi me ocurrió lo mismo que a Bowie. Cuando surgieron Nirvana y todo el movimiento grunge, a mí tampoco me gustaron.  Me pillaron demasiado mayor como para que me entusiasmaran. Así que no digamos a Bowie, que ya pasaba de los cuarenta. 

Todo esto me hizo recordar el odio que le producía todo el rollo hippie. En una entrevista con Burroughs le dijo: “La idea de las mentes unidas me chirría del periodo flower power. La idea de la gente unida, lo encuentro obsceno como principio. No es humano. No es una cosa natural como otros nos hacen creer.” 







En abril hice una versión de Warszawa. Al principio fue un simple entretenimiento. Hacía diez años que tenía abandonada la música. Como el resultado me gustó, hice otra versión, Art Decade. Hice los vídeos y los subí a youtube. Finalmente decidí hacer un trabajo homenaje. Tenía varios archivos con canciones de Bowie. En realidad se trataba de “colorearlos” electrónicamente. Fue una labor entretenida y gratificante. En julio ya tenía ocho temas así que los reuní en un CD con el título de “Sound + Vision”.  Al tema “Sound + Vision” decidí bajarle el tempo considerablemente. Me gustó mucho la idea. Quedé muy satisfecho con la versión de “Teenage Wildlife”. Hice dos versiones y dos vídeos algo diferentes, con imágenes de la película “Cristina F.”. Siempre me gustó la actuación de Bowie en esa película. En realidad creo que todos los fans de Bowie adoramos esa actuación. Bowie en estado puro. Enigmático y moderno. Antes de irme de vacaciones y, de forma algo precipitada, subí el trabajo en un vídeoGlutton hizo una bonita portada.  Quise que apareciera la cruz que Bowie llevó en el cuello tantos años, la misma a la que se encomendaba en los vuelos y que incluyó en el disco Earthling en forma de aura.

El resultado me animó a hacer otro trabajo dedicado a Kraftwerk, a quienes vi en Madrid en junio. Por cierto que Ralf mencionó a Bowie en “Trans Europe Express”, igual que en la versión primigenia. Nunca lo había oído en directo. En “The Mix”, de 1991, decidieron eliminar la frase “From Station to Station back to Dusseldorf City Meet Iggy Pop and David Bowie” y felizmente fue recuperada. 

En cuanto a lanzamientos discográficos, pocas sorpresas. La anunciada caja de los años 80, llamada “Loving the Alien (1983-1988)", se publicó en octubre. Como gancho, actuaciones en directo de la gira de 1983, que no son mucha novedad, porque existía ya vídeo editado de aquella gira. El “inédito” es el disco “Never let me down” completamente regrabado. Sentía curiosidad por escucharlo, aunque tenía dudas. Si Bowie viviera, el disco tendría más sentido. Pero ahora uno solo puede imaginarse a unos músicos tocando de nuevo mientras suena un Bowie de ultra tumba. En realidad el disco suena ahora como “Reality”, que nunca me gustó mucho. Digamos que han hecho un disco más rock, alejado de aquel sonido tan característico de los finales de los 80 que fue. Bowie terminó renegando de “Never let me down”. Cuando acabó la gira él mismo confesó sentirse aliviado: “No sabes lo bien que me sentí cuando terminamos el tour en Nueva Zelanda y quemamos aquella gigantesca araña. La llevamos a un descampado y le prendimos fuego. ¡Un verdadero alivio!”. Sin embargo, el disco tenía buenos temas tal y como estaban: “Time will crawl” y “Glass Spider” eran buenos temas. La nueva versión de “Glass Spider” que es un tema perfecto para remezclar o hacerlo experimental, al estilo Low, ha quedado convertida en una auténtica cagada. Bowie dijo de ese disco, en una entrevista de 1995, cuando le preguntaron si “Shinning Star” era la peor canción que había escrito: “Sería duro para mí incluso recordarla. Creo que algunas de esas canciones podrían haber sido bastante buenas si hubiera tenido más interés. “Tumble & Twelve” que escribí con Iggy, tenía los huesos de ser una muy buena canción, pero dejé a otro hacer los arreglos: ‘Hazlo tú y yo la cantaré”. Y eso era algo muy impropio de mí porque hasta “Tonight” yo había estado muy implicado en todos los arreglos… pero aprendí la lección”. Es decir, que a Bowie no le gustaba que le hicieran los arreglos sin su permiso, que es lo que se acaba de hacer con esta regrabación. Cierto es que Bowie se pasó media vida diciendo que el disco debería haberse grabado de otra forma, pero eso no legitima el resultado. En el año 2008 Bowie recopiló varias canciones en un disco llamado iSelect e incluyó una remezcla de Time will crawl, a cargo de Mario McNulty, que ya había remasterizado sus álbumes de los 70 para las reediciones. Fue una versión muy poco arriesgada, sonaba bastante parecida a la original.  Eso sí, el disco nos recuerda que incluso en aquella época el Duque cantaba como nunca. Su voz resulta portentosa. 


Existe un disco pirata llamado “Vampires Of Human Flesh” (imagen superior) que contiene 6 temas demo y 3 versiones alternativas del disco “Scary Monsters”. El CD pasa ya de los 100 euros en el mercado, pero finalmente he conseguido una copia americana por unos 30, lo que me ha parecido una ganga. Creo que es uno de los mejores discos piratas de Bowie. Los temas de Scary Monsters suenan sin arreglos, rockeros y primigenios. Y nuevamente: ¿por qué no han incluido esas demos en la caja “Loving the Alien”? ¿por problemas legales? ¿Se publicará algún día? 

Bowie dijo en una entrevista en 1989: “Me gustaría que oyeras las demos de “Tonight” y “Never let me down”. Son absolutamente diferentes comparadas con el resultado final. Deberías oír la maqueta de “Loving the alíen”. Era maravillosa”. Pues bien. ¿Dónde están esas maquetas? ¿Por qué no se han editado en la caja? Nada. Nos quedamos un año más sin el regalo. 

Sí se editó un maxi con una versión demo de Let’s Dance de diciembre de 1982. No entiendo por qué no la incluyeron en el último cofre. Estoy pensando que por aquella época, casi todos los grupos “Nuevos Románticos” se habían pasado en masa al funky. En realidad Bowie aquella vez se sumó a una corriente que ya existía. 

Lo que sí me ha parecido interesante es la edición del concierto de Glastonbury del año 2000. La publicidad del disco aparecida en la web de Bowie insiste en que fue un gran concierto aunque tengo mis dudas. Yo prefiero al Bowie de las giras de Outside y Hearhling. Hay muchos discos piratas de esa época muy buenos. Hubiera preferido una edición de aquellas giras.  El concierto de Glastonbury es de la época de Hours, que considero más bien flojo ( Simon Crichley opina lo mismo en su libro sobre Bowie). El omnipresente piano de Mike Garson me resulta excesivo. En todas las canciones el bueno de Mike tiene su solo, prácticamente igual a su mítico piano de Aladine Sane. La versión de Ashes to Ashes es muy pobre. En realidad, esa canción nunca tuvo un buen directo, al igual que Heroes.  Yo ya tenía un CD pirata, Glastonbury Messiah, con ocho canciones del concierto. La verdad, el sonido apenas lo han mejorado, aunque es bastante bueno. Lo que quiero decir es que apenas encuentro diferencias entre el disco pirata y el recién editado. Además, el disco pirata contiene varias pistas de Funhouse que son maravillosas y permanecen inéditas. La portada no hace justicia a la maravillosa imagen de Bowie de aquella época. Ese pelo largo y esos trajes de Alexander McQueen daban para una mejor portada. El DVD sí merece la pena. Bowie es para verlo.

Para Glastonbury Bowie volvió a interpretar "The man who sold the world" en su versión original pero  la versión "live" de Brian Eno, que Bowie interpretó a partir de la gira de Outside, me gustaba más. Todos los directos de aquella época (1995-1997) son maravillosos. Por aquella época volvíamos a ver a un Bowie vanguardista, activo, inquieto... hasta que llegó Hours y el Duque se relajó un poquito. En el año 2002 volvió al redil y editó un soberbio trabajo, Heathen, que para mí es su última obra maestra, tanto conceptualmente como en las composiciones. El 11 de junio de 2002 Bowie interpretó íntegro el álbum Low. Que yo sepa, es la única vez que lo hizo. Ese sería otro disco para editar. 

Veremos que nos depara el IV año. Desde luego, queda material para rato. 




viernes, 2 de noviembre de 2018

Magazine El Mundo Febrero 1993, Entrevista David Bowie


"Las letras de este álbum resumen lo que he vivido durante los últimos tres años. Es uno de mis discos más personales. Un reflejo de lo que siento ahora mismo respecto al amor y las injusticias sociales. En el aspecto musical Nile me ha ayudado mucho. Creo que por fin he encontrado mi estilo, ya no voy a tener más cambios". 

"Cuando has estado durante casi treinta años saliendo todas las noches tienes suficiente energía acumulada como para no necesitar continuar trasnochando a los cuarenta y pico años". 

"Bandas como Nirvana, Pearl Jam y compañía me parece que no aportan nada. Son un auténtico timo con el que jamás estaré de acuerdo. Ellos son el ejemplo de la América más reaccionaria. Representan a la clase media conformista, que se enorgullece de ser inculta. Exaltan valores como la estupidez, la suciedad y la ignorancia absoluta. Cuando se tiene dieciocho años lo lógico es intentar aprender, tener un hambre insaciable de conocimientos, al menos así era yo. me parece lamentable que esos jóvenes se preocupen exclusivamente por lo externo. A primera vista parecen interesantes, por la pinta que tienen, pero profundizas y está todo vacío". 

"En I Know it's gonna happen someday Bowie canta como Morrissey cuando canta como David Bowie... Es una especie de broma, pero él la ha oído y le gusta; dice que le parece demasiado majestuosa, pomposa, pero que no le disgusta. Yo admiro mucho a Morrissey, me parece un magnífico letrista". 

"Ahora mismo hay un grupo inglés que se llama Suede que es uno de los más interesantes que he oído últimamente. Su música está inspirada en la de los primeros setenta, pero no es una simple copia. Cuando oí la maqueta que me enviaron antes de editar su primer single me quedé impresionado. Pensé: "es increíble, pero estos chicos están expresando ahora, en los noventa, lo que yo pensaba en los setenta". 



Pregunta: En este disco habla usted de un cambio absoluto de un cambio absoluto en su vida, se le nota más tranquilo...

Bowie: ¿Tranquilo? sí, es posible. Creo que el cambio esencial, la razón de esa quietud está en que ya no soy un obseso del trabajo o, más bien, que sigo siéndolo y consigo controlarlo. Ya no puedo pasarme días enteros encerrado, tengo que cuidar una relación. A Imán no le gustaría que viviera más en el estudio que en casa y a mí tampoco me apetece. 

Pregunta: Y ahora que sabe detenerse y conseguir tiempo libre, ¿qué hace con él?

Bowie: Soy un recién casado, ¿de verdad tengo que explicar lo que hago durante ese tiempo?... Intento estar el mayor tiempo posible con Imán. 

Pregunta: Yo me refería a si juega al tenis, colecciona sellos...

Bowie: ¡Ah era eso! Pues sí, a veces juego al tenis, pero con ella. Lo que realmente no divierte es esquiar. Hace poco estuvimos en Aspen y enseñé a Imán a esquiar, porque ella no sabe. Tiene además unas aptitudes increíbles y además es tan disciplinada, tan perseverante, que a mí me asustaba, me daba auténtica pena. Se caía una y otra vez, se hacia moratones, pero hasta que no consiguió deslizarse no paró. Es así para todo.

Pregunta: En este disco descubre sin ningún pudor sus sentimientos hacia ella. Es toda una novedad que usted se abra tan evidentemente.

Bowie: Las letras de este álbum resumen lo que he vivido durante los últimos tres años. Es uno de mis discos más personales. Un reflejo de lo que siento ahora mismo respecto al amor y las injusticias sociales. En el aspecto musical Nile me ha ayudado mucho. Creo que por fin he encontrado mi estilo, ya no voy a tener más cambios.

Pregunta: En ese estilo se incluyen bastantes giros del "house", de la música de baile; ¿suele ir a discotecas, a oír esa música?

Bowie: No, normalmente no salgo demasiado. El que me pone al día de todo lo que pasa es Nile Rodgers, el productor del disco. Cuando terminábamos la grabación él se iba toda la noche a clubs, dormía por la mañana y por la tarde volvíamos a trabajar. 

Pregunta: Una buena forma de mantener un espíritu joven...

Bowie: Yo no opino lo mismo; cuando has estado durante casi treinta años saliendo todas las noches tienes suficiente energía acumulada como para no necesitar continuar trasnochando a los cuarenta y pico años. Y te puedo asegurar que el aspecto que traía Nile al estudio algunos días no era precisamente juvenil. 

Pregunta: ¿Cree que la cultura de la droga que invado ahora el ambiente de la música "house", el éxtasis, etcétera, tienen algo que ver con la de los sesenta?

Bowie: No, yo creo que ahora la droga se usa como huida de los asuntos materiales que a la gente no les interesan. Pero en los sesenta la usábamos como una forma de autoconocimiento, y en el fondo, como una manera de rebelarnos contra el sistema. Era algo político.