viernes, 23 de octubre de 2020

David Bowie Entrevista: La vida en la tierra, Ken Scrudato, Soma Julio de 2003 (Estados Unidos)




Te escapaste de esos personajes que tenían la capacidad de hablar por ti…


Matizaría eso, pero sí. 


¿Podrías haber estado sobre un escenario ante veinte mil personas en algún punto de tu vida y decir lo que querías decir sin ellos…?


Bueno, siempre les hice decir lo que yo quería.


Pero ¿podrías haberlo dicho sin algo que lo canalizara?


¿Sin un personaje? Sí. En serio, dejé de concebirlos por mi propio bien de todos modos. Pasé por un periodo tan traumático a fines de los setenta que de verdad me cambió el rumbo. No compuse de un modo narrativo últimamente. Supongo que había algo de eso en ‘Outside’. En ese álbum éramos Brian Eno y yo, saliéndonos por una tangente extraña. Queríamos establecer una suerte de manifiesto sobre lo que fue el principio de los noventa. Creo que bastante acertado. 


Es uno de mis álbumes favoritos. 


Gracias, muchas gracias. Debo decir que al núcleo de mis fans, los que en serio conocen mis álbumes, les gustó mucho. Tenía toda una multitud de personajes, y de haber tenido un periodo de atención y motivación, habría sido bonito continuarlo de forma más plena. Grabamos una cantidad enorme de material y, en serio, existía la idea de hacer una continuación, una segunda y una tercera parte. Y habría sido bonito llevarlo adelante de alguna forma, como una especie de trilogía teatral. Pero simplemente no tengo paciencia. Brian sí la tendría. 


Ese es su trabajo, ser paciente con un genio. 


Bueno, él también es un genio. 


La cultura, tal como la conocemos, capaz de afectar al mundo más allá de un impacto directo y emocional, pues… eso, esencialmente, ha terminado…


Sí, de eso trata el pensamiento posmoderno. El fin de la cultura llegó. Creo que en realidad la intención de lo que dicen van más allá de que estaremos repitiendo de forma diferente todo lo que  se hizo antes. No estoy tan seguro de que la cultura misma haya terminado, pero es cierto que ya no se producirá nada nuevo. 


Pero internet no ha terminado. 


En lo que a mí respecta, sí (lanza una carcajada). ¿Has intentado comprar algo online últimamente?


Sí, pero es solo un problema con las tarjetas de crédito. Si vieras algunas cosas que se están haciendo… Tienen un marcado matiz de subversión. Le ha dado voz a gente que nunca, jamás, tuvo la posibilidad de tener veinte, cincuenta, mil personas, oyendo lo que tienen que decir. 


Sí, sí, ¡absolutamente! Pero en cierto modo en internet todo sigue estando tan oculto como siempre. Debe de haber un millón de bandas en internet ahora, pero ¿con cuántas  te vas a encontrar?


Cierto. 


No sé, creo que la parte más preocupante es que uno puede encontrar demasiado en internet. No creo que la gente le saque provecho de la forma adecuada. 


La gente tiene miedo de ciertas informaciones. 


Sí. Por ejemplo, yo visito mucho un sitio que se llama TruthOut.com, que creo que tiene una colección fantástica de ensayos y artículos sobre política y problemática internacional. En verdad, es un fabuloso depósito de información, de lo que se escribe en la prensa alternativa o en la prensa del resto del mundo, algo que aquí nunca ve la luz del día. Sé que muy poca gente lo lee y creo que es una pena. 


Me pregunto si estamos destinados a destruir el mundo y pienso que no poseemos la habilidad para impedirlo. 


No  creo que estemos destinados a hacerlo. No creo en absoluto que vayamos a destruirlo. No soy tan pesimista. Solo pienso que estamos en una transición en la que nos convertiremos en una humanidad que acepta el caos como premisa básica. Que acepta que existamos de esa manera. Y creo que estamos a medio camino entre las estructuras y la teoría del caos en este momento. Es evidente que evolucionamos en esa dirección. 


Pero no estoy seguro de que la tierra pueda resistirlo. De hecho, quizá no sobreviva a nuestro progreso. 


¡Oh, vaya! (Ríe)


¡Pero tú y yo ya no estaremos aquí!


Bueno, no voy a contarle eso a mi hija. Voy a contarle que va a tener una gran vida y que este es un mundo fascinante y que debería abrirse a todo tipo de experiencias… con cuidado. ¿Entiendes?, tengo que hacer eso. Es muy importante para mí esforzarme y desarrollar una actitud positiva. Porque este mundo ya no es para mí, y soy profundamente consciente de ello. No puedo ser así de egoísta. Y es muy, muy fácil para mí inclinarme hacia el lado más deprimente, nihilista y oscuro de la vida. En mi caso, siempre fue demasiado fácil hacerlo y ahora simplemente ya no lo necesito. Aparece en lo que compongo porque es el único espacio en el que me permito funcionar de esa manera. 


Es allí donde lo resuelves.


Sí. Y es como el viejo proverbio que usa Brian: “En el arte puedes estrellar tu propio avión y simplemente alejarte de allí”, algo que, desde luego, no puedes hacer en la vida real. Presentas una imagen más oscura de ti para que se vea, pero luego la rechazas, todo dentro del proceso de escritura. Hay algunas canciones en el nuevo álbum con las que yo no estoy de acuerdo. Pero es cierto que yo las compuse. Salieron así. 


Es como si estuvieras dialogando contigo mismo. 


Y creo que eso es lo que queda para mí en la música. Antes pensaba que tenía algo que decir. Y debió ser así. ¡Era joven! (Ríe).  Lo sabía todo por entonces. Ahora encuentro que las cosas están dirigidas por mí. Y que eso es lo que hago. ¿En qué me concentraría si no pudiera hacer lo que hago? Si no hubiera podido escribir canciones y cantarlas, no habría importado lo que hiciera. De verdad siento eso. Que tenía que hacer esto. 


Siempre me sentí afín a escritores como Camus, aunque la gente viera en él mucha negatividad. ¡Yo no! Para mí era muy importante lo que él tenía que decir. 



Así que vas a emprender una gira enorme con este disco. 


Sí. Y va a ser muy dura, porque no he hecho una gira larga desde hace mucho, mucho tiempo. Y esta gira, que arranca en septiembre, va a ser de veras enorme. El lujo que me doy en esta situación es que podré llevarme a mi esposa y a mi bebé conmigo. Cuando sea posible, cuando pueda dejarlas en una casa en Europa y volar aquí y allá, lo cual es bastante factible en Europa, porque nada queda demasiado lejos. 


¿Cómo te las arreglas? ¿Cómo puedes seguir haciendo tantas cosas?


No estoy seguro de cuánto me queda, ¿sabes? Pero hacer música está aún por encima de todo. De verdad que disfruto mucho; me encanta componer y me encanta crear. Y creo que todos tenemos el deseo de que algo nos ponga en marcha y pueda nutrir nuestro amor por la vida. Se hace cada vez más difícil conectar con una sensación de ese tipo, creo, pero ¿qué otra cosa podría hacer más que lo que hago?

jueves, 16 de abril de 2020

Mojo - Paul Du Noyer , Julio de 2002


Mojo - Paul Du Noyer , Julio de 2002

Con la sola excepción de Space Oddity (que en 1972 ya se había borrado de la memoria pública), la carrera de Bowie tardó años en entrar en calor. Cuando le llegó el éxito con Ziggy , ya llevaba ocho años haciendo discos sin un sitio en los rankings, como David Jones & The King Bees, Davy Jones, The Manish Boys, The Manish Boys, y, a partir de 1966 como David Bowie. 

Bueno, tardé mucho tiempo en hacerlo bien. No sabía cómo componer una canción, no era particularmente bueno. Me esforcé en ser un buen compositor y me convertí en un buen compositor. Pero no tenía talento natural en absoluto. Me llevó mucho trabajo llegar a ser bueno. Y de la única forma que podía aprender era viendo cómo lo hacía otra gente. No era uno de esos tipos que ya bailaban en el útero como Marc -hace referencia a un verso de la canción de T.Rex, de Marc Bolan, “Cosmic Dancer”: “Yo ya bailaba cuando estaba dentro del útero”. 

No bailaba, iba dando tumbos. 

Incluso antes de repuntar alto con el primer single de de Ziggy, “Starman”, Bowie comenzó a dar forma a su agenda de 1972 gracias a una entrevista para Melody Maker en febrero de ese año, en la que declaraba que era gay. El gato de pronto era acorralado por las palomas. 

¿Por qué lo dijiste?

Me pareció que podía quitarme mucha tensión de encima al “revelarme” a la prensa de esa manera, en circunstancias muy tempranas. De esa forma no iba a haber nadie que cayera de improviso diciendo -pone la voz vil de quien chismorrea un escándalo- : “Te diré algo que no sabes sobre David Bowie…”. No me iba a pasar nada de eso. Sabía que en algún momento iba a tener que decir algo sobre mi vida. Y, otra vez, Ziggy hacía que todo fuera más cómodo. Sentía la emoción de atravesar la edad de la exploración, que estaba pasando por eso. Reflejaba perfectamente mi estilo de vida en aquel entonces. Era exactamente lo que estaba sucediéndome. No había nada que yo no quisiera probar, explorar y ver si realmente era parte de mi psique o de mi naturaleza. Yo era terriblemente curioso en todos los sentidos, no solo culturalmente, también sexualmente. Y Dios, no existía nada que yo despreciara. Así que, aunque es una frase hecha, supongo, como un perro con un hueso, ¡terminé enterrándolo!

Pero parecía Ziggy bajo la influencia de muchas cosas, ¿verdad? Y un rayo en forma de flecha cruzándole la cara. ¿Ya estaba todo saliéndose de control? Bowie dice que no.

No, en realidad no. Eso sucedió después. Yo sabía simplemente que aquello había terminado. De algún modo pensé: “¿Cómo vas a sostener esto?”. Además  me encontraba increíblemente vacío. El programa de giras en el que MainMan nos había metido era demencial. Sabes, lo extraordinario es que nunca tocamos en Europa. Solo abandonamos Inglaterra para ir a Estados Unidos y fuimos a Japón, pero eso fue todo. Y empezaba a echar de menos Europa.

Fue entonces cuando comencé a entrar en un periodo muy malo. De verdad, desembocó en eso. Mi adicción a las drogas comenzó a ser seria, supongo, hacia los últimos meses del periodo de Ziggy Stardust. No de una manera particularmente grave, pero lo suficiente para haber preocupado a algunas personas que estaban cerca de mí. Y luego, cuando nos metimos en ‘Diamond Dogs’, se me fue de las manos. Desde entonces en adelante fui una auténtica víctima. No he conocido a mucha gente que… Yo estaba en un estado muy grave. Basta con que mires algunas fotografías mías, no puedo creer que haya sobrevivido. Puedes verme en los Grammy, por ejemplo, con Lennon, me da escalofríos. Soy una calavera. No hay una onza de mí. Soy apenas un esqueleto. 



Tengo una personalidad adictiva. Ahora lo tengo bastante claro. Y las drogas eran tan fácilmente accesibles y me mantenían en marcha, porque no las usaba para… No era en realidad un uso recreativo , yo no era un tipo de salir por la ciudad. Más bien se trataba de “vale, escribamos diez proyectos esta semana y hagamos cuatro o cinco esculturas”. Y me quedaba despierto las veinticuatro horas del día hasta que la mayor parte de mis proyectos estuviera completa. Simplemente me gustaba crear. Me encantaba estar inmerso en un momento creativo. Y había encontrado un amigo del alma en la droga, que me ayudó a llevar a cabo aquel momento creativo. 

¿Te refieres a la cocaína?

Sí, a la cocaína. Bueno, a las anfetaminas también, en realidad. A la combinación. ¡Y parece que también había por allí muchos tranquilizantes para elefantes!

Siempre asomaba de su bolsillo la pequeña cajetilla de Gitanes. 

Exacto. La función de los cigarrillos era escénica. ¡Pero me volví adicto a ellos! Fumo cuarenta por día. 

Fue ese año, 1976, cuando Bowie se desvinculó de la vida de Los Ángeles que casi le había arruinado la salud y la estabilidad mental. Finalmente salió de gira por Europa y, con el tiempo, se instaló en Berlín. La misma atmósfera germánica que teñía algunas de sus más excéntricas entrevistas se oía, de manera constructiva, en su nueva música. 

Tengo que darle a Kraftwerk el crédito que se merece. Tenía un disco importado de ‘Autobahn’ en Estados Unidos, probablemente del año mismo en que salió, 1974. Simplemente, me quedé enganchado a esa banda: “¿Quiénes son?, ¿Con quién están conectados?”.

Y así llegué a encontrarme con Tangerine Dream, Can y luego Neu!, y todo ese nuevo sonido que se hacía en Alemania. Pensé… guau, vi el futuro y sonaba así. Tenía muchas ganas de meterme en ello. Es interesante que cuando he vuelto a escuchar lo que Tony Visconti y yo hicimos en esos álbumes, Low y los demás, no hay tanta influencia del sonido alemán, en realidad, como se hubiera esperado.

Es aún un sonido muy orgánico, muy llevado por el blues. Estaba envuelto en atmósferas extraordinarias, en parte a causa de Eno, en gran medida por culpa de Tony mismo y por mi decisión de emplear sintetizadores viejos, bastante excéntricos, de algún modo vinculados a los Beatles. Pero la base rítmica en concreto no es la del sonido electrónico de metrónomos que estaban empleado los alemanes: eran Dennis Davis, George Murray y Carlos Alomar -parte del reparto de ‘Young Americans, de hecho-. Era otro híbrido que pensaba que podría ser fabuloso. Tomar lo que había encontrado en Estados Unidos, llevarlo a Europa y combinarlo con lo que estaba sucediendo sonoramente en Alemania, y ver simplemente qué sucedía. 

martes, 14 de abril de 2020

New Musical Express - John Robinson, 2 de diciembre de 2000


New Musical Express - John Robinson, 2 de diciembre de 2000

David Bowie hizo de todo. Experimentó con drogas y con el teatro japonés (aunque no al mismo tiempo), con Nietzsche y con el funk rock (casi al mismo tiempo). Fue estudiante de mímica. Escribió una canción sobre gnomo de jardín que nadie parece olvidar. Estuvo en la cima, luego desechó el éxito para formar una banda con unos hombres vestidos de traje gris. Fue la cara publicitaria de los helados Luv y apareció en una película de ciencia ficción sin el consentimiento de unos genitales convencionales. Tuvo un “periodo alemán”, del que hablaremos, y se abrió a las posibilidades que ofrece internet, de lo que no hablaremos. 

Siempre he citado cuáles eran mis influencias - dice Bowie- . Sentía que era importante que la gente viera qué elementos se reúnen en una etapa dada. Yo dejo que las personas sepan lo que está pasando por mi cabeza. A menudo me divierte ver bandas que mienten sobre lo que están escuchando, porque no quieren que se sepa quiénes son sus influencias reales. Dejan un rastro de pistas falsas. Es, cuando menos, poco sincero. Siempre me encantó el proceso de trabajo, ver cómo ser forman las cosas. 

Un tipo fácil de llevar, Andy Warhol, ¿verdad?

Nah, absolutamente imposible. Me daba la impresión de que no había nada dando vueltas ahí dentro. Nunca pude averiguar si era una reina muy afortunada a la que le gustaban los colores brillantes y que tuvo un golpe de suerte, o si había un filósofo en él. Nunca pude saberlo. Creo que era mitad y mitad, la verdad. Luego me encontré con aquel grupo, que trabajó para mí en los setenta. El elenco de Pork -una obra de teatro de Warhol—. Fue un periodo extraño. 

Iggy es mucho más abierto a diferentes maneras de trabajar. Escribí mucha música para Iggy. Le proporcionaba secuencias de acordes y, en algunos casos, de una melodía en concreto. Le decía: “Jim, esta canción me da la impresión de que trata sobre el Lejano Oriente…”, o sobre un conjunto de circunstancias en particular, o lo que fuera. O quizá le daba una idea y él iba deprisa a un rincón y en cinco o diez minutos tenía una letra que reflejaba de algún modo algo que habíamos hablado. Era mucho más colaborativo. Por lo que yo recuerdo, no escribí nada para Lou. Fue una cuestión de “este es el material de Lou, popularicémoslo”. Con Iggy fue más: “¿Qué quieres hacer, hijo?”. En los primeros discos, intenté hacerle cantar en lugar de simplemente seguir con los Stooges, y creo que eso le ayudó a encontrar su voz. 

Impulsar esta cantidad de trabajo empezaba sin embargo a pasarle factura a Bowie. Recurriendo frecuentemente al tradicional y sustancioso “desayuno de músico”, Bowie podría estar creando una música extraordinaria, pero esencialmente estaba llevándose a sí mismo al borde del abismo. En términos de influencias “no musicales”, las drogas tenían un papel significativo. 

La verdad es que no las usaba con fines hedonistas. No salía demasiado en realidad. No es que estuviera todo el tiempo fuera, yendo a clubs y todo eso; nunca lo hice. Simplemente trabajaba. Trabajaba días seguidos sin dormir. No era un estado eufórico, alegre. Me estaba llevando a mí mismo a un punto de locura. Probablemente, comenzó sobre todo en la época de ‘Diamond Dogs’, y de entonces en adelante fue, como habría dicho Trent Reznor, “una espiral decadente…”. 

LOS ÁLBUMES MÁS INFLUYENTES DE BOWIE

Hunky Dory (1971)

La influencia de Nueva York en todo su alcance, ejemplificada  en la canción “Andy Warhol” al igual que en “Queen Bitch”, un tema que tenía una nota al pie en el texto que acompañaba al disco: “White Light volvió para dar las gracias”. Suena como un Velvet Underground glamuroso.

No creo que Andy Warhol me haya influido tanto como a la gente le gusta imaginar. ¿Qué me gustaba de él? Algunas de sus citas. Que todo podría ser reproducido. Esa idea era genial. Él, como personaje, no era alguien que yo quisiera que formara parte de lo que hacía. Fue por medio de Lou y de la Velvet por quienes tuve un interés fugaz en Warhol. 

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars (1972)

El personaje de Bowie como estrella del rock trágica. Mick Ronson aporta los riffs, mientras la banda llevaba maquillaje y botas de policía montada de un pie de altura. La bowiemanía entra en erupción.

Esa fue la primera polinización cruzada que hice que realmente tuvo éxito. Tomé lo que me parecía emocionante de la cultura occidental, lo degeneré y lo hice muy colorido. Lo que estaba sucediendo en Japón, en las artes gráficas o en la moda. Un cierto tipo de mirada. Muchos de los cambios de vestuario estaban basados en el teatro ‘kabuki’, y pensaba que era un híbrido interesante de lo oriental con lo occidental. Aunque no creo que mucha gente hiciera esa asociación. 

Station to Station (1976)

La foto de cubierta es de la película El hombre que vino de las estrellas. Por dentro no es menos demencial: maniobras kraftwerkianas en el tema que da título al álbum, el rarísimo funk de “Golden Years” y “Wild Is the Wind”, de Dimitri Tiomkin, la mejor versión que Bowie haya hecho nunca. 

Mientras vivía en California, en la época de ‘Station to Station’, estaba experimentando con el nuevo sonido europeo, y esa es la razón de la respuesta tan sentida a lo europeo en ese álbum, porque tenía punzadas de nostalgia y estaba entusiasmado con lo que estaba sucediendo allí. Y volví a estar en contacto con Brian Eno. Esas dos cosas… pensé: “Este camino que he tomado va a ser maravilloso”. 


Low (1977)

La portada es un juego: un plano de Bowie de perfil sugiriendo la naturaleza de “bajo perfil” del disco. Instrumental a medias. Excelente interpretación de la canción proto-Weller, “Be My Wife”.

Fue hecho en Francia, pero bajo la influencia de las bandas de Düsseldorf, Harmonia, Kluster, Neu!, Kraftwerk. Es el Liverpool o el Seattle de Alemania. “Be My Wife” le debe mucho a Syd Barret en realidad. No a los Floyd en sí, como comprenderás. Él fue tan importante como Bolan. Boley y yo solíamos verlo como el hombre de finales de los sesenta. El hecho de que o cantara con acento norteamericano fue muy importante. Digamos que era genial porque podía hacer rock and roll en inglés británico. 

Heroes (1977)

Otra vez, a medias instrumental. El tema que da título al álbum, podría decirse, es la canción más longeva de Bowie.

Ese tempo y ese ritmo tan lento y pesado, ambas cosas provienen de “Waiting for the Man”, y la secuencia de acordes es… lo que es. En buena medida, yo me había recuperado de mi bajón emocional, y sentía que volvía a ser quien debería haber sido siempre. Sentí que había una sustancia que moldeaba mis sentimientos, y supongo que también había una cierta sanción, espiritual y emocional, en ello. En ese nivel, trata tanto sobre mí como sobre los protagonistas de la canción. “Podemos salir de esto. Estaré bien, en lo que a mí respecta”. 



jueves, 9 de abril de 2020

Bowie: El hombre con más estilo del año. GQ - Dylan Jones - Octubre de 2000


Bowie: El hombre con más estilo del año. GQ - Dylan Jones - Octubre de 2000


Con su complexión escuálida, sus ojos desiguales y (durante mucho tiempo) sus dientes torcidos, David Bowie siempre fue lo contrario de un símbolo sexual. Sin embargo, no puede negarse que es guapo. 

Es evidente que Bowie disfruta de ser una “cosita linda”. Se lo vio como un dandi desde que apareció en televisión siendo un chico moderno de diecisiete años que hablaba de los derechos de los varones de pelo largo. Su inclinación a emplear su nada desgarbado cuerpo como un lienzo le concedió la remanida, aunque certera, descripción de “camaleón del estilo”. Incluso en los días de su nadir ártico (Let’s Dance, Tin Machine), su apariencia aun valía un millón de dólares. 

No nos impactaría demasiado, en consecuencia, que en el año 2000, incluso con Bowie cumpliendo cincuenta años, los lectores de la versión británica de GQ votaran or él como “el hombre con más estilo del año”. En agradecimiento, él fue el centro de atención de la revista. Curiosamente, hay pocas menciones a la moda en esta entrevista, pero hay en cambio un interesante repaso de su carrera y sus objetivos.

Ninguno, ni la nueva versión de Pin Ups, ni la “extravagancia” de reversionear Ziggy Stardust, mencionadas aquí, llegaron a ver la luz




Bowie está de regreso y en un gran momento. No porque esté produciendo sus mejores discos en años, no porque se las haya arreglado para incumplir con las convenciones y defina Zeitgeist como solía hacerlo en los viejos tiempos, no por una cuestión de onda o por tonterías de internet. No, Bowie está de regreso porque se ha convertido en un centro de atención inmensamente importante. En estos días, los conciertos de Bowie son ni más ni menos que acontecimientos. Su aparición en el escenario piramidal de Glastonbury este año fue un retorno monumental de la mejor manera posible, solo comparable al regreso televisivo de Elvis en 1968. Interpretó una lista de grandes éxitos minuciosamente calibrada, que incluía “Under Pressure”, “Golden Years”, “The Man Who Sold the World”, “All the Young Dudes” y “Rebel Rebel”; Bowie tocó por primera vez en Glastonbury con el aire de una estrella en la flor de la vida. 

Estaba bastante abrumado al ver tanta gente cantando las canciones. Y era un público muy joven, más joven que la mayoría de mis seguidores. Algunos de mis álbumes recientes han sido bien recibidos por la generación de los noventa, pero no conocían mi material anterior. Imagino que debe de ser una sorpresa escucharlo todo a la vez y pensar: “¿Pero él escribió eso?”. Lo sé porque, especialmente en Estados Unidos, cuando toco “The Man Who Sold the World”, una gran cantidad de chicos viene luego a decirme: “Qué bueno que estés haciendo una canción de Nirvana”. Y yo pienso: “¡Que te den por culo, imbécil!”.

Quedan algunos conciertos de Bowie por delante y él quiere que sean memorables. Si con el paso de los años, los Rolling Stones empezaron a formar parte de la colección musical del mundo entero, eso parecería un ejercicio superficial para una banda y para un público que son similares. Pero con Bowie tienes la sensación de estar viendo a un nuevo Sinatra. 

Si bien Sinatra no hizo un solo disco clásico en los últimos veinte años de su vida, sus conciertos eran como convenciones religiosas, cargados de recuerdos. Elvis Presley estuvo allí a su manera para recoger el guante de Sinatra, pero cometió el error no solo de incursionar en el cabaret, sino además de terminar muerto. Bowie no hizo ninguna de las dos cosas y podemos apostar con seguridad a que sus discos serán mejores que los de Sinatra o los de Presley en sus últimos días. 

Desde luego, Bowie no tiene la jactancia del muchacho de bar de Sinatra. Es un alcohólico reformado, así que no se acompañará en escena de un vaso de Bourbon, aunque su consumo de cigarrillos le haya hecho ganar el apodo de “Ciggie Stardust”. El tabaco ciertamente ayudó a sus cuerdas vocales. Su voz mejora todo el tiempo, y se puso tan profunda y melosa que Bowie está convirtiéndose en algo así como un crooner en estado avanzado. Ocultó de muchas maneras su técnica vocal a lo largo de los años y ahora esta técnica, el rico tono de barítono que usa en “Wild Is the Wind”, “Heroes” y “Absolute Beginners”, compuesto por esa cadencia mockney, que insiste en intercambiar las vocales (day por die, etc.), se volvió marca registrada. 

Creo que tengo más control sobre mi voz ahora -dice-. Durante años he sentido que tenía la suerte de poder llevar adelante una canción, y fue un instrumento útil para hacer esos discos, pero nunca pensé en mí mismo como cantante. En realidad, estoy pensando en lo que me gustaría hacer como cantante. No llegué a ninguna conclusión aún. Creo que el álbum que voy a grabar a finales de año será un vehículo para mi voz. 

Es todavía un modelo influyente para la moda también; por eso, los lectores de GQ lo votaron como el hombre con más estilo del año.

La pregunta que me he hecho con frecuencia es: ¿me habrían concedido este premio si no hiciera la entrevista y la sesión de fotos? -dice socarronamente- . No soy en absoluto una persona de premios. La mayoría de premios en la música se basan en “si apareces, te lo daremos”. Y yo digo: “Ok, entonces no lo quiero. Si quieres que lo reciba, dámelo, y acaso te sorprenda y aparezca. Si no, ¡a tomar por culo! Pero si tus lectores me eligieron… entonces me siento privilegiado, es maravilloso.

Este año, el acontecimiento más significativo de su vida fue la llegada de su hija. Tan embelesado y entusiasmado está, que tiene la intención de mudarse a Gran Bretaña con toda la familia. “De ninguna manera voy a llevar a mi hija a Estados Unidos. En absoluto. Volveremos a Londres, sin duda. Eso es, querida, ¡más vale que volamos al hogar inglés!”.

El resto del año será frenético. Primero, va a grabar su propia versión de Pin Ups, recuperando alrededor de una docena de canciones muy oscuras, muy viejas y, en algunos casos, realmente pasadas de moda, para volver a grabarlas. Los puntos álgidos incluyen una nueva versión del primer single que lanzó como David Bowie -Can’t Help Thinking about Me”, de 1965 - al igual que “I Did Everything” y “The London Boys”, del mismo periodo. “Muchas son muy cursis -comenta-. Le dije a Goldie que debíamos hacer una versión en clave dura and bass de “The Laughing Gnome”, pero él no parecía tener ganas.” Después, vendrá Bowie at the Beeb, un CD doble con material grabado en la BBC entre 1967 y 1972. El álbum estará acompañado por un DVD con su actuación en el estudio Portland Place de la BBC este verano. 

Luego será nuevamente hora de Ziggy y el muy rumoreado retorno de Bowie a los días de gloria de los Spider from Mars. Cuando prohibió a los productores de Velvet Goldmine usar cualquier canción del periodo de Ziggy, les dijo que estaba preparando  su propia extravagancia sobre el glam rock, y es esta. No se vestirá, sin embargo, con trajes ajustados o botas de plataforma. “No será así, dejémoslo claro. ¡Ya no, amigo! ¡No podría ni siquiera ser el padre de Ziggy!”.

Bowie tampoco está escribiendo canciones nuevas para el proyecto de Ziggy. “Saqué un buen puñado de material sobrante que no usamos en aquel momento. Algunas cosas solo duran treinta segundos, pero voy a extenderlas. Pensé: “Vale, ¿esto es basura y por esa razón nunca salió en aquel momento, o estaría bien que hiciese algo con ello?”. De modo que recuperé esos seis temas, los disgregué y los convertí en canciones que apoyen el original. Una de ellas se llama “Black Hole Kids” y es fascinante.”

Encontró este material languideciendo dentro de una de las muchas cajas de archivo que guarda en su casa de Suiza. Tiene más de ochocientos casetes con grabaciones, incluidas cientos de conversaciones con gente increíblemente famosa y cientos de grabaciones de conciertos  (“encontré prácticamente todas las grabaciones de la mesa de sonido de las giras de 1974, 1976 y 1978, ¡todas y cada una de ellas!), improvisaciones con superestrellas, como los Stooges y los Stones, y alguna que otra cosa que no quisiera comentar (incluyendo una visita a Iggy Pop en el hospital de Los Ángeles).La mayoría fue registrado durante el infame periodo “waholiano” de Bowie, cuando grababa y registraba con una vieja sesión de sexo. En una de las grabaciones más curiosas participa Ronnie Wood, de los Rolling Stones, que visita a Bowie en Los Ángeles. El dúo está sentado en una sala de estar, tocando “Golden Years” distraídamente, mientras, de tanto en tanto, Ronnie se detiene para aspirar enormes rayas… “Es hilarante -dice Bowie-. Muy rock and roll.”

Ciggie Stardust es reservado respecto a estos días en los que su única adicción son sus adorados marlboros. Cuanto más envejece, más digno se pone, incluso negándose a aceptarlo. “Mi carrera se benefició mucho más de los errores que de los aciertos. ¡Siempre aprendo algo de las cagadas! Yo mismo las veo como resbalones. Me dejo llevar por oleadas de entusiasmo. Toda mi vida fue así. Si se me presenta algo que me fascina, en tres horas me vuelvo un experto a nivel mundial.”

¿Cómo se siente con su etiqueta de “nuevo Sinatra”? ¿Puede llevarla colgada con facilidad?

Oh, ¡a él no le habría gustado nada! La hija de Sinatra, Nancy, una vez me sugirió estúpidamente que hiciera de Frank en una película. Dios, él lo habría odiado. “¡No quiero que un maricón haga de mí!” Le asustaba absolutamente que yo fuera tomado en serio. Odiaba el pelo largo, ¡odiaba todo lo inglés! Me identifico con Sinatra en que salgo de gira cada vez menos. Ya no voy de gira solo por el placer de hacerlo. Si me ves en directo ahora es porque quiero estar ahí. No necesito hacerlo por dinero. Y sé que la gente se siente así cuando viene a verme. Acaso no les guste el material, pero dirán: “Mierda… Sigue moviéndose, ¿verdad?” Es que yo soy así. Me encanta.

Las giras tienen una carga muy significativa, tanto para el público como para mí. Hace diez años decía que no quería cantar mis grandes éxitos nuevamente, pero ahora tengo cincuenta y tres, y he cambiado. Nunca fui la clase de persona que quiere ser guiada en todo lo que hace, ya se trate de una relación o de una actuación en el escenario. Y si no hay un entusiasmo real, tiendo a apartarme. Me alejé de mis viejas canciones durante años porque había estado tocándolas tanto tiempo que no encontraba que tuvieran sentido para mí. Pero he cambiado. Fui a ver a Wire la otra semana y ¡no cantaron una sola canción suya que me gustase! ¡Ni una! ¡Si hubiera pagado, me habría enfadado mucho!

Comencé a incluir viejas canciones en un concierto de 1997, cuando estábamos haciendo el circuito de festivales. Con los festivales tienes que asumir que no todos los que están ahí han ido a verte. Estás obligado a pensar: “Mierda, ¡más vale que les dé algo que conozcan!”. Entonces tocaba algunas canciones de ‘Scary Monster’, ‘Low’ y ‘Heroes’  e incluía temas como ‘Fame’ y ‘Under Pressure’, que es una canción irresistible en un festival por la asociación que tiene con Freddie Mercury. A sabiendas de que este año iba a estar en Glastonbury, pensé: “Simplemente iré. No tengo nada que vender, ningún álbum nuevo. Les daré lo que quieren.” Aunque haya cosa como ‘Young Americans’ y ‘Space Oddity’ que no voy a hacer. Cuando sienta que he abandonado esas canciones lo suficiente, quizá vuelva a cantarlas.

lunes, 6 de abril de 2020

Sensorama - Space Oddity


Q - David Quantick, Octubre de 1999


Q - David Quantick, Octubre de 1999

En lo que respecta a este mismo momento, Bowie está instalado en una sala de conferencias de su compañía discográfica en Nueva York y está de muy buen humor. A los cincuenta y dos años y medio, el antiguo David Robert Jones goza de una extraordinaria salud. Tiene el pelo rubio ceniza, largo, como el de una chica, y está vestido con un par de pantalones de apariencia elegante y costosa, y una camisa. Solo su mirada torcida insinúa que podría venir de Marte. De hecho, él vive en Bermudas, con su adorable esposa Iman, y disfruta de una relación cercana con su hijo, Duncan Haywood Zowie Jones (quien prefiere, por alguna razón, llamarse Joe)

En el curso de la próxima hora, Bowie hará todo lo que sigue: imitar a John Peel, criticar a una ciudad británica de importancia, adoptar la posición fetal, tratar de ser amable con Ricky Martin y comparar de forma negativa a Bing Crosby con una naranja. Conocido por estar de acuerdo con todo lo que diga el entrevistador, en la siguiente hora dirá “sí” doce veces y “no” solo una. 

Muchas canciones de este álbum parecen hablar sobre decisiones equivocadas y oportunidades perdidas. ¿Hasta qué punto es personal este disco?

En este álbum trato de capturar la idea de canciones para mi generación. Así que lo único que tuve que hacer fue hundirme en un estado psicológico poco feliz con la vida, cosa que en mi caso no es cierto. Tenía que crear las situaciones. Hay mucho sobre un chico enamorándose, desenamorándose y desilusionándose… En realidad, yo no he pasado por todo eso, pero fue un buen ejercicio tratar de capturar lo que veo, incluso en mis amigos, el tipo de vida media que tienen, y es de veras triste no poder hacer nada al respecto. Se sienten insatisfechos y desilusionados. 

¿Tiene algo que ver con la canción que le llama “Seven”?

Siete días para vivir, siete maneras de morir… De hecho, lo reduciría a veinticuatro horas que vivir. Estoy muy contento de tener que vérmelas con las veinticuatro horas que atravieso. No me inclino a pensar demasiado sobre el fin de semana o la semana que acaba de pasar. El presente es en realidad el lugar en el que hay que estar. 

¿Por esa razón sigues inventando géneros y moviéndote? La mayoría de la gente podría haber basado toda su carrera en uno solo de tus álbumes. 

¡Yo también! ¡Ja, ja, ja! ¡¿Por qué no me quedé con el sonido de ‘Young Americans?! Aun podría seguir haciendo eso. Oh, no sería ni la mitad de desdichado. Sería tan desdichado si me hubiera metido en un… aprieto, como solía decir mi madre. Mi querida mami: “¿Te metiste un poco en un aprieto, verdad?”. Lo decía sobre sí misma. “Estoy en un aprieto”. Creo que entonces pensaba que nunca estaría en un aprieto si fuese de esa manera. 

En “Seven” también mencionas a tus dos padres y a tu hermano Terry Jones, que paso buena parte de su vida en un psiquiátrico…

No necesariamente mi madre, mi padre y mi hermano. Es la cuestión de la unidad nuclear. Obviamente, soy totalmente consciente de cómo la gente lee entre líneas materiales como estos. Estoy seguro de que una vaca loca vendría y diría (adopta la voz que tendría una vaca loca): “Oh, esa es sobre Terry, su hermano, y él estaba muy decepcionado con esa chica, allá por 1969, o cuando sea que superó aquella relación…”. Este tipo de cosas vienen con el “paquete”, y como yo he sido un compositor elíptico, me parece que la gente se acostumbró -con bastante- razón- a interpretar mis letras a su manera. Soy solamente la persona que el mayor número de personas cree que soy. De modo que muy poco de ello tiene algo que ver conmigo; simplemente, lo hago lo  mejor que puedo con lo que tengo. A sabiendas de eso (las letras), cobran una segunda vida en el momento en que me abandonan. 


¿Qué te obligaba a decir: “Id y escuchad a Velvet Underground”?

Es el maestro que anida en mí. Me encanta introducir a la gente en cosas nuevas. Una de las cosas más importantes de ser padre es que tienes a alguien ahí al que puedes inyectarlo tus pasiones. Pobre niño. Tiendes a decirle: “Oh, quería mostrarte algo más” o “Esto te encantará…”. O sea, todos vieron ‘Viaje a las estrellas’…  “Ah, pero deberías ver lo que los rusos hicieron con Solaris” (una película de ciencia ficción terriblemente aburrida de 1972 dirigida por Tarkovski). Es genial tener a gente que reciba toda esta nueva información y luego ver cómo se ponen a hacer algo. (pone una profunda voz norteamericana de los años cincuenta) : ¡Mi trabajo está terminado! Es algo que hacen los padres, en serio. No soy un mal padre, en absoluto. Creo que soy un padre bastante divertido. No soy uno de esos padres amigos. Ya sabes, esos padres que dicen: “Oh, mi hijo y yo somos como amigos”. Mi hijo es genial. 

Si debemos creer a las fotos de tu sitio web, él es muy parecido a ti. 

Es mucho más corpulento. Es jugador de rugby. Un tipo deportivo, levanta pesas y todo eso. 

Aun cuando circularon muchas imágenes de Bowie, nunca se vio a un Bowie gordo.

No lo sé. No sé qué pasaría con todos esos músculos si dejara de entrenar… Mi tío Jim solía decir eso. Levantó pesas hasta el día de su muerte. Decía: “Tengo que hacerlo. Si par, me voy a poner gordo”. El tío Jim aprendió cada palabra del diccionario de Oxford, ese fue el trabajo de su vida. Era un tipo extraordinario. Trabajaba en las fábricas de acero de Sheffield. Le encantaba investigar y la academia, tenía una biblioteca fantástica, pero nunca tuvo una oportunidad. La familia de mi madre era muy pobre. Es una pena que no hayan tenido la posibilidad de emplear esa mente. Yo notaba esa frustración en él. Siempre pensé que podría haber escrito algo, sabes. 

En tu página de internet -siendo como eres Bowie- recomiendas muchos libros, pero, sorprendentemente, a pesar de ser Bowie, los libros que recomiendas están lejos de ser oscuros.

Sí. Leo una cantidad de libros realmente ecléctica. Leí todo lo que Stephen King escribió. Me encanta Stephen King. Me asusta muchísimo. Pero también me gusta mucho Julian Barnes, que es otro mundo. 

El primer libro que leí en serio fue ‘En el camino’, de Jack Kerouac, ya que me entró el ansia por salir de Bromley, Penge, Sidcup y todo eso. Croydon… solo quería conducir por todos los estados e ir a California y Big Sur, hasta San Francisco… y pensar: “Dios, quiero hacer eso, no quiero ir hasta la estación sur de Bromley, tomar el puto tren hasta Victoria Station y trabajar en una maldita oficina de publicidad”. 

Si hubieras hecho eso, ¿dónde crees que estarías ahora?

¡Ja, ja, ja! ¿A qué te refieres? ¿Una vida alternativa a la que he llevado? Pienso probablemente en dos. Una habría sido ser pintor a tiempo completo, algo que me hubiera gustado mucho. Y otra habría sido… No estoy seguro de que bibliotecario sea la palabra correcta. Pero algo en lo que estuviera cerca de los libros y la investigación. Me gusta mucho leer detenidamente. Me gustan los objetos. Con todo lo que me gusta internet, nunca podría renunciar a mi biblioteca. Una mujer y una biblioteca: esas son las dos cosas a las que probablemente nunca renunciaría. 

Nic Roeg dijo recientemente que eras “muy estudioso” y que llevabas muchos libros al rodaje de El hombre que vino de ls estrellas. 

(Avergonzado.) ¡Oh, Dios! Pero sí, tenía demasiados libros. Me llevé cuatrocientos libros a ese rodaje. Me asustaba mortalmente abandonarlos en Nueva York, porque estaba lidiando con gente muy pesada y no quería que me robaran ninguno de mis libros. Demasiados ‘dealers’ que entraban y salían de casa…

¿Cómo te veías en aquel momento?

¿Has visto alguna vez el vídeo en el que canto con Cher? El pelo engominado… estaba obsesionado con la ropa teatral y solo me vestía en Sears & Roebuck. Que en mí parecía más estrafalario que cualquier cosa que hayan hecho los diseñadores japoneses. Me vestía como un provinciano terco del centro de Estados Unidos. Camperas chillonas y pantalones de cuadros. Me veía muy mal. Y muy enfermo. Me veía enfermo y muy mal vestido. 

Recuerdo estar en casa de un dealer una noche en que vino Sly Stone. Yo me veía como un norteamericano ultramedio, pero con pelo rubio y rojo aplastado a mi cuero cabelludo, con mucha laca, como se dice ahora, aunque antes se llamaba gomina. Y él entra, me observa y dice (voz irónica de Sly Stone): Ehh, apuesto a que este no toma muchas drogas”. A mí me dio rabia porque ¡sí tomaba muchas drogas! “Cómo te atreves! ¡Soy David Bowie! ¡Tomo más drogas de las que tú hayas visto en tu puta vida!” Fue tan gracioso, muy hilarante. Nos encontramos otra vez mucho después y nos reímos de aquello. Me pareció tan ofensivo. Pensé: “¡Está juzgándome por la ropa que llevo!”. Si eso no es gracioso, qué lo es. Lo único que él pensaba era:”Pero ¿quién es este estrecho?” Y a mí me dio tanta rabia… Yo quería ir y decirle: “¡Déjame mostrarte cuántas drogas tomo!”. 

¿Cuántas drogas tomaste en tu vida?

Oh, cinco… ¡seis! Tomé de todo, desde tranquilizantes para elefantes hasta lo que se te ocurra. Pero toda esta cuestión de las drogas está tan trillada, que no puedo siquiera empezar a hablar de ellas. 

Mientras se acerca la hora de finalizar, conversamos sobre música. Bowie revela que recientemente le pidieron que produjera a Red Hot Chili Peppers y a Marilyn Manson, pero estaba demasiado ocupado para hacer ambas cosas. Da la impresión de que está más cerca de producir a los primeros que al segundo. Menciona que su banda favorita es Asian Dub Fundation, pero confiesa que estuvo un poco distraído últimamente. Esto, declara, fue deliberado durante el proceso de realización del álbum. 

Me alejé de escuchar cualquier cosa estos últimos ocho meses -dice. Y añade-: Por desgracia no pude alejarme de Ricky Martin, ya que hablamos de prodigios…”

Él habla favorablemente de ti en las entrevistas. 

Bowie emite un ruido extraño.

“Ehhh… ¡Lo sé! Por eso soy cuidadoso en esa cuestión. No sé. No sé demasiado sobre él o sobre su música. Es solo que no dejo de verlo en la tele, y que está todo el rato en la radio y cosas por el estilo. No es irritante como otros. Solo estoy al corriente de su presencia… ¿Estoy quedando bien con esto?”

Echa la cabeza hacia atrás y se ría como solo puede hacerlo un hombre que odia Croydon.