miércoles, 9 de enero de 2019

Del menos bueno al mejor disco de Bowie



25. Tonight (1984) "Dejé a otro hacer los arreglos: ‘Hazlo tú y yo la cantaré”. Y eso era algo muy impropio de mí porque hasta “Tonight” yo había estado muy implicado en todos los arreglos… pero aprendí la lección”.

Tonight solo contiene un buen tema, Loving The Alien. El resto es puro relleno. Se nota que es un disco editado por cuestiones de contrato y con un Bowie desganado. Ni el sonido ni el estilo de los temas son apropiados para el año en que se editó, 1984. Las versiones Maxi son aun más insufribles, por no hablar de la espantosa colaboración con Tina Turner. No no no.


24.  Reality  (2003) Otra vuelta atrás, después del soberbio Heathen. Demasiado rockero. Lo de Pablo Picasso resulta grotesco. Solo contiene una canción decente, Days. El resto no vale gran cosa. La gira fue un desastre. Piruletas en ojo aparte, el pobre Bowie sufrió lo suyo. Su corazón se fue debilitando. Yo tenía la entrada comprada. Pero el Duque fue operado y canceló la gira. Mejor, eso de ver actuar a Bowie en una plaza de toros era algo muy raro.  Telón de casi 10 años. 

23. Never let me down (1987). Por unanimidad es el peor disco de Bowie. Pero no lo pongo el último porque durante su gira de presentación pude verle por vez primera. Dejando aparte el intento del Duque por cantar en español, una chapuza de pronunciación en Day-In  Day-Out que no llegó a editarse por vergüenza, imagino. Con todo, Bowie cantó mejor en este disco que en Tonight, por ejemplo. A evitar la regrabación del disco de 2018, un intento fracasado de mejorar el disco.

22. Blackstar (2016). Malos presagios. Los medios de comunicación convirtieron este disco en "obra magistral" de Bowie solo porque acababa de fallecer. Pero no es un gran disco. Solo contiene dos grandes cortes, la propia Blackstar y Lazarus. Antes de morir Bowie, hice una crítica del disco. Sigo sin escucharlo. A pesar de Lázaro, el disco anuncia despedida y muerte. No me gusta eso. Demasiada negatividad. 


21. Hours...(1999). Con la edición de Outside en 1995 Bowie anunció que editaría una segunda parte al terminar el siglo, o algo así. De hecho, Outside se titula en realidad "1. Outside", pero la segunda parte nunca llegó a ver la luz. Pues bien, al llegar al fin de siglo Bowie editó "hours...", un disco casi acústico, de baladitas y demás. Simon Critchley dijo que Hours "fue una decepción para mí, si bien 'Survive' y 'Thursday's Child' son canciones realmente maravillosas." Lo único que salva al disco es la maravillosa portada y los vídeos. Estéticamente Bowie también estaba fabuloso. Más aconsejable es el proyecto para el vídeo juego Omikron, que incluía una versión diferente de New Angels of Promise (Omikron: The Nomad Soul version). 

20. Young Americans (1975). El problema de este disco para mí es el sonido. Sí, ya sé que Bowie quería un sonido "Philadelphia". Nunca me ha gustado la música negra, claro que si lo hace Bowie la cosa cambia. Bueno, el disco es medianamente soportable. Pero no me vuelve loco. 

19. Ziggy Stardust (1972). El disco más aclamado de Bowie. Nunca fue de mis favoritos. Lo mejor son las dos primeras canciones: Five Years y Soul Love. Bowie mató a Ziggy y eso es importante. Quería explorar nuevos territorios. Fue un acierto porque corría el riesgo de convertirse en un Marc Bolan. 


18. Pin Ups (1973) Un buen disco de rock. Es imprescindible la escucha completa. Se nota que Bowie disfrutó en la grabación. Una gozada.

17. Aladdin Sane (1973). Disco rockero. El tema Alladin Sane es un clásico y da inicio a la colaboración con el pianista Mike Garson, con quien volvería al final de su carrera. Mis favoritas son la propia Alladin Sane y Lady Grinning Soul. Sin olvidar que se trata del álbum con la portada más icónica de Bowie. 

16Let's Dance (1983). Un disco potente que no esperábamos los fans. Contiene temas archiconocidos como Modern Love, China Girl o Let's Dance. Como la cara A es tan conocida, me quedo con la B, que tiene temas tan buenos y potentes como Ricochet, Criminal World o Cat People.  Es el disco con el que comienza el declive en los años 80. 

15. Space Oddity (1969).  A pesar de la canción que lo hizo popular, y que acabó por titular al álbum, se trata de un disco más bien folk, influido por Bob Dylan. Es un disco perfecto para estar tranquilo en casa. Mi favorita es Memory Of A Free Festival, sobre todo las versiones extras que se publicaron después, las partes 1 y 2. Tardé bastantes años en comprar este disco. 

14. Diamond Dogs (1974). Disco apocalíptico. Inspirado en '1984' de Orwell. Bowie cambia de registro de voz. Las canciones, una detrás de otra, son una verdadera orgía. Bowie se aleja del rock, virando hacia el soul. Uno termina en cierta forma exhausto cuando acaba la escucha. 

13. Black Tie White Noise (1993). Campanas de boda. El disco por el que el Duque volvió al redil. Potente y elegante, el disco fue acompañado por toda una serie de vídeos maravillosos. Jump They Say es magnífica, así como el vídeo. Bowie comienza a editar buenos maxis, con mezclas muy interesantes, casi mejores que el propio disco. A partir de aquí, hay que seguir la edición de maxis porque contienen verdaderas joyas. La felicidad conyugal sentó muy bien al Duque. 


12. Hunky Dory (1971). Bowie en estado de gracia. Disco intimista, perfecto para leer un buen libro. Bowie destaca como compositor y como letrista. Y no digamos esa maravillosa portada.

11. Earthling (1997). Bowie no defraudó tras Outside. Música electrónica e industrial. Parece un disco concebido para el directo. En la gira de presentación le ví por tercera y última vez. Así que le tengo un cariño especial a este disco. Bowie a los 50 estaba pletórico y muy cool. 

10. Station To Station (1976). Aquí comienza mi Bowie favorito. Solo 6 canciones, ¡pero qué canciones! La canción homónima es perfecta. En directo incluso gana, y nos presenta al Bowie más elegante y enigmático. La portada, con fotografía de la película The man who fell to earth, es genial. Bowie comienza a interesarse por la electrónica y abandona América.

9. The Next Day (2013). Cuando se anunció, en enero de 2013, que Bowie editaría un disco en marzo, las semanas se me hicieron eternas. Fueron muchos años de incertidumbre. Un verdadero martirio pensar que Bowie se había retirado definitivamente. El resultado mereció la pena. Con las diferentes ediciones y maxis, fueron más de veinte temas. Maravillosos vídeos que nos muestran a un Bowie maduro y elegante. Solo tengo una queja: la portada. Al principio pensé que se trataba de un reclamo y esperé a la publicación del disco. Pero no. Era la portada definitiva. Ya sé que tiene su significado, pero es una pena que no se hiciera una portada completamente nueva, como nos tenía acostumbrados Bowie. Pero el disco es sublime. Bowie no hizo entrevistas. No me hizo falta. El disco me hizo tan feliz que no necesité explicaciones. 

8. Lodger (1979). A pesar de ser uno de sus discos más olvidados, es uno de mis favoritos. Bowie víctima de un accidente. Y así parece que canta, como si acabara de tener un accidente. Al parecer el problema del disco era el sonido. En el año 2017 Tony Visconti hizo otra mezcla muy decente. Pero el sonido original me gusta. El disco se alejó de los experimentos electrónicos de sus dos antecesores, pero es muy original.

7. Heroes (1977). ¿Cuántas veces he escuchado Heroes? ¿Cuántas veces la he escuchado frente al espejo, guitarra en mano? ¿Cuántas veces la he tocado a la guitarra a la vez que sonaba la original?.... bla bla bla... No hay palabras que expresen lo que significa este disco. Aparte de las potentes canciones cantadas, las instrumentales son estratosféricas. La cara B comienza con  la gélida V-2 Schneider (¿le haría gracia al bueno de Florian ver su nombre junto a un misil nazi?) y continúa con una serie de instrumentales oscuros, enigmáticos. ¿Cuántas tardes de depresiva adolescencia con esta banda sonora? Todos son preguntas con Heroes. 

6. The Man Who Sold The World (1970). Nunca he sabido por qué me fascina tanto este disco. Siempre he disfrutado mucho escuchándolo. Es su disco más oscuro. La producción es maravillosa. Rock duro. Tony Visconti interpreta el disco al completo en la actualidad, tuve la ocasión de verle



5. The Budda of Suburbia (1993). Éste disco fue un regalo en toda regla. Black Tie estaba recién editado y no se esperaba nada más. Y llegó esta joya. A pesar de que está editado como banda sonora, en realidad tan solo la canción homónima aparecía en la serie. Así que se puede considerar un álbum. Sin embargo, el disco ha pasado desapercibido. Un error, porque es una delicia. Bowie dijo que con este disco volvió a llamar la atención de Brian Eno. Es una maravilla de principio a fin. Lo peor, la portada. Yo siempre le dí la vuelta a la caratula del CD porque es insufrible. Así que siempre lo he tenido como se ve arriba. 

4. Outside (1995). Outside es la redención. El alborozo del fan. Es el álbum que parece que no llega nunca y, cuando lo terminas de escuchar por vez primera, piensas: "¡Siiiii!, ¡por fin!". Bowie canta como nunca. La prensa receló: parecía que Bowie se esforzaba en demasía por parecer moderno. A mi me dio igual. Fue el regreso esperado. Orgía de remezclas y actuaciones. Por cierto, permanecen inéditos muchos temas de las sesiones.  Nuevamente, Simon Critchley lo explica muy bien: "Si, esto es. Meneé las piernas de rodilla para arriba durante semanas en aquella cocina, haciendo playbacks como un completo idiota, sobre todo con "No Control" y "The Motel".

3 Heathen (2002). Heathen es el último gran trabajo de Bowie. "Slow Burn" se convirtió directamente en una de mis favoritas de Bowie. La he escuchado miles de veces. "I Took A Trip On A Gemini Spaceship" es fascinante. Mis otras dos favoritas son "A Better Future" y, sobre todo, "Heathen (The Rays). El bonus disc incluía una remezcla de Sunday a cargo de Moby. La iconografía del disco incluye a Einstein, Freud y Nietzsche. Y la portada es de las buenas.

2 Scary Monsters (1980). Éste fue el primer disco de Bowie que compré, con 17 años. No pude tener mejor entrada. En las listas de los mejores discos, éste aparece siempre en los mejores puestos, en muchas ocasiones es el preferido de los fans. Recuerdo que en 1981 sonaba mucho "Ashes To Ashes" en los pubs más modernos. Bowie era por entonces el supremo sacerdote de los Nuevos Románticos. El mismo Steve Strange aparece en el vídeo de "Ashes To Ashes". Ese vídeo me sigue pareciendo el mejor vídeo de Bowie, y probablemente de todos los tiempos. La cara B del disco es magistral. "Teenage Wildlife" es asombrosa. En realidad, todas las canciones de este disco son de cinco estrellas. Éste es el disco de los modernos. ¡Oh cielos! esa portada.
1. Low (1977) La perfección. Genuflexión. 

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