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jueves, 19 de marzo de 2020

Entrevistas 1983-1984


The Face (Reino Unido), David Thomas, mayo de 1983

Si miras viejas fotos de tu pasado, o las cubiertas de tus viejos álbumes, ¿qué piensas cuando te ves a ti mismo, digamos, como en ¨Pin Ups”? ¿Qué piensas de ese tipo que te observa desde el pasado?

Pienso: “¡Dios mío, cómo podías vivir con esa pinta!”. Creo que visualmente fue divertidísimo. Era casi dadaísta. Todo era tan irreal. La verdad es que estoy bastante orgulloso de aquello. Pero se acabó, en serio, para bien. Me parece difícil conectar con aquello ahora. No puedo evocar el entusiasmo de aquel momento. Ni sé cómo pude sentir tanto entusiasmo. Es muy divertido. Por mi propia supervivencia como persona, observo todo aquello con bastante objetividad y distancia. 

Otra cosa que noté en la conferencia de prensa fue que no respondiste cuando alguien te pregunto sobre tu gira de 1976 y tu comentario entonces de que Gran Bretaña estaba madura para una guerra civil. Y aquel saludo en la parte trasera del mercado y demás. Cuando recuerdas eso, o la famosa entrevista con Michael Watts que salió en la portada de Melody Maker, ¿qué piensas de la persona que decía esas cosas? ¿Estás de acuerdo con alguna de ellas? ¿Creías en ellas entonces?

Casi tenía una antena. Me refiero a que, sí, tenía una antena. Aún la tengo, creo, para las inquietudes del momento, el Zeigeist. Esa es la mejor palabra. Dondequiera que esté, siento de manera muy potente la atmósfera. Y sentía esas cosas e el aire. Aquello del saludo nazi fue muy anterior a la emergencia del Frente Nacional en Inglaterra, y simplemente lo sentí. No estaba al corriente en absoluto de que esa situación estuviera teniendo lugar en Inglaterra, pues desde hacía años yo no vivía allí. Lo sentí y entonces, como digo, al estar tan fragmentado y apartado, parecía encajar con mis propias ideas sobre el mito de la Gran Bretaña artúrica, en el que estaba increíblemente interesado, la ‘inglesidad’ de lo inglés y todo eso. Y simplemente parecía tener sentido en aquel momento. Era más la mitología que la actualización o la formación de algo tan horroroso como el nuevo partido nazi. Por la misma razón, ahora miro hacia atrás y pienso: “Qué increíblemente irresponsable”. Pero yo no estaba en condiciones de ser responsable, en absoluto. Que yo recuerde, era la persona menos responsable que hubiera en ese momento.

¿Alguna vez hiciste terapia o algún tipo de tratamiento psiquiátrico? Parece como si hubiera un punto en tu vida en el cual asumes la responsabilidad de ser quien eres.

No. Debo decir que siempre fui sumamente incrédulo respecto a las terapias. Simplemente, tomé la decisión de abandonar Estados Unidos a partir de la de unos amigos míos. Quiero decir… realicé aquella gira de 1976 ciego. No recuerdo nada.

Eran conciertos muy alienantes.

Definitivamente, yo no tenía sentimientos. Era casi como si un zombi saliera de gira. Y luego simplemente me sentí más cómodo en Berlín, mi apartamento. 

¿Te consideras a ti mismo “músico”, en el sentido de un tío que agarra una guitarra y toca para su propio deleite?

En este último álbum me sucedió. Por primera vez en mucho tiempo, volví a caer en ese rol, el rol de ponerse en serio a escribir canciones en el piano. Creo que soy compositor más que músico.

A la edad que mi hijo tiene ahora, yo sabía exactamente lo que iba a pasar conmigo, que iba a hacer algo muy importante.


¿Qué pensaban tus amigos?

Nunca le dije nada a nadie. Nunca le dije a nadie que iba a ser importante. Había una persona en mi clase, en la escuela, que pensaba que iba a ser más importante que yo. Su nombre era George Underwood, y creo que verdaderamente es más importante; pero no ha sido reconocido como tal. Pero, de verdad, pensaba que mi destino era hacer algo importante, una gran intervención en una cosa u otra. 

Has decorado con cuadros tuyos los programas de giras anteriores, ¿verdad?

Sí, hay un cuadro de Mishima que hice. ¿O fue para Iggy Pop? Iggy me pidió que le dejara usar un retrato suyo que pinté para la contraportada de su libro, pero esos son los únicos dos que ahora recuerdo.

¿Llevas contigo aún una biblioteca de viaje?

¿Cómo te enteraste de eso?

Cuando era adolescente me leía cualquier historia que se publicara sobre David Bowie.

¡Dios mío! Sabes, esto es muy extraño, pero cuando fui a ver a Nic Roeg para la película en Nuevo México, me llevé conmigo cientos y cientos de libros. Es una de esas cosas con las que yo era… bastante desagradable. Intentaba encontrar un libro para Nic que tratara sobre alquimia o algo así. Y tenía unos armarios que eran más bien como las cajas en las que suelen embalarse los amplificadores, y llevaba todos estos libros a todas partes, y cubría el suelo con ellos, eran, lisa y llanamente, montañas de libros. Y Nic allí, me miraba y me decía: “Tu gran problema, David, es que no lees lo suficiente”. Y ni siquiera pensé que aquello fuera gracioso hasta meses más tarde. Yo estaba tan eufórico que pensé que realmente hablaba en serio. Y me deprimí y pensé: “¿Qué más debería leer?”. En ese momento no se me ocurrió que fuera una broma. ¡Ya no viajo con tantos libros! Aunque debería decir que, gracias a aquel periodo de mi vida, tengo una colección de libros extraordinariamente buena. 

¿Es tal vez una compensación por haber dejado la escuela siendo bastante joven y no ir a la universidad o algo así?

Sí. Siempre he sido un autodidacto, a veces en las áreas equivocadas. Aún soy un lector ávido. Leo constantemente. Nunca estoy sin un libro. Prefiero mucho más la compañía de un buen libro que de un programa de televisión, a no ser que el programa de televisión sea de verdad bueno. 

Lees dos o tres libros…

¿Al mismo tiempo? Sí. Y los tengo todos abiertos en alguna página.

Tu película, “Feliz Navidad, mister Lawrence”… Personalmente espero ansioso esa mucho más que “El Ansia”.

Yo también, y con razón, “Feliz Navidad, mister Lawrence” es una película mucho mejor.

Detesto las fiestas porque siempre me siento nervioso en ellas. Nunca sé qué decir. Es como estar al límite. Mi remedio solía ser estar absolutamente drogado.

¿Eres alguien que atesora posesiones? ¿Qué discos llevarías a una isla desierta?

Mi biblioteca. Creo que eso es más o menos lo único. En lo que a los libros respecta, soy muy materialista. Creo que eso sería lo que me llevaría. Cuando estoy relajado, lo que hago es leer. 

Cuando estoy trabajando en una película, escucho mucha música. Cuando estoy escribiendo música, me sucede algo horrible: comienzo a analizar todo lo que escucho; no puedo ni siquiera oír la radio. Cualquier cosa que oiga, de inmediato la desmonto pieza por pieza, y rastreo todas las influencias -de dónde proviene, cómo fue construida exactamente en el estudio, qué ecualización le pusieron a la batería, es horrible. 


No puedo recordar exactamente la última vez que me enojé. Esa parece ser otra emoción que siempre pude controlar. Probablemente, debería dejarla volar un poco más, pero no lo hago. Encuentro que todo es tan transitorio que al final no me molesta. Pero si hay una cosa por la que recuerdo haberme enojado en concreto fue por la reacción de RCA ante “Low”. Primero, me dio una rabia increíble, y luego, una depresión de meses. En serio, fue horrible el trato que dieron al álbum y su reacción ante él. Fue espantoso, pues yo sabía lo equivocados que estaban al respecto. Obviamente, no tenían la menor idea sobre música moderna, porque aquello fue… En cualquier otro contexto habría sido una supercomposición. Simplemente, genial.


¿Aún sigues teniendo miedo a volar?

No, volé constantemente durante estos últimos cinco años. 

¿Cómo lo solucionaste?

Simplemente parecía un rasgo de mi carácter… tan estúpido. Es mucho más seguro volar que conducir, y yo conduzco mucho. La primera que volé fue a causa de Iggy Pop. No había forma de que yo llegara a hacer esa gira. No había barcos y yo no quería defraudarlo. Ese fue el primer vuelo que tomé después de mucho tiempo, para ir y ser su pianista. 

¿Cómo fue aquel primer vuelo?


¡Fue maravilloso! Resultó increíblemente bien. Ahora he visitado bastantes veces la cabina de mando de un avión y creo que cualquiera al que le asuste volar, si se sentara allí durante el despegue y el aterrizaje, se sentiría mucho mejor, en serio. A pesar de que estuve en la cabina de mando un par de veces con algunos pilotos norteamericanos y me asustó que dieran tanta responsabilidad a tipos como ellos. Algunos de estos pilotos vaqueros desaceleraban los aviones como si fueran a caballo. Decían: “Dios, que noche tuve ayer”, y yo pensaba: “¡Dios mío!”

New Musical Express (Reino Unido) Charles Shaar Murray, 29 de Septiembre de 1984

Dos de los temas de Iggy -“Tonight”, que es un dueto nada menos que con Tina Turner, y “Don’t Look Back”- reciben un tratamiento de reggae, algo que sorprende un poco, pues el único coqueteo previo con los ritmos jamaicanos fue con “Yassasin”, de “Lodger”, y Bowie declaró en aquel momento que no se había introducido en el reggae y que procuraba dejarlo a un lado. ¿Qué cambió en su cabeza en relación con la música de Jah?

¡Creo que fue la caja de ritmos! -lanza una carcajada-. Estaba tratando de reelaborar “Don’t Look Back” y no funcionaba. Lo intenté desde todos los ángulos posibles. Probé con el jazz-rock, probé con una marcha, luego simplemente le puse un ritmo que sonaba como el viejo ska y cobró vida. Al sacarle energía al lado musical, la letra se reforzó y le devolvió una fuerza que le era propia. Creo  que trabajar con Derek Bramble ayudó muchísimo, porque él tocaba líneas de bajo apropiadas para el reggae…


“God Only Knows” la hice por primera vez -o traté de hacerla- con Ava Cherry y la gente de The Astronettes cuando tuve la idea de hacer un grupo con ellos. ¡Todo aquello quedó en nada! Todavía tengo las cintas, sin embargo. Parecía una buena idea en aquel entonces y nunca tuve la oportunidad de grabarla con nadie, así que pensé en hacerla por mi cuenta… Quizá esté un poco edulcorada, supongo. 

¿Tocaste tú en el álbum?

No, no toqué. En absoluto. Más bien dejé que tocaran los demás. Debo decir que yo simplemente llegué con las canciones, las ideas y cómo debían ser tocadas, y luego vimos cómo podríamos resolverlo. ¡Fue genial! No trabajé mucho en esos términos. ¡Me sentía muy culpable! Escribí cinco o seis piezas y canté mucho, y Hugh Padgham -el ingeniero de sonido- y Derek les dieron un sonido común a todas. En ese sentido, fue agradable no estar involucrado. 

Por extraño que parezca, el tema que abre el álbum, “Loving the Alien”, presenta algunos “ah ah ah”, coros que son reminiscencias de “O Superman, de Laurie Anderson.

No, en realidad eso es de Philip Glass, recuerda más a “Einstein on the Beach”, pero puede que Laurie también pensara en algo así.

Estoy buscando un sonido particular y aun no he llegado a él, y probablemente no ceda en esta búsqueda hasta que lo consiga. 


El año pasado solías citar a John Lennon: “Di lo que piensas, hazlo rimar y pon ritmo detrás…”.

Sí, lo sea, y John fue excesivamente bueno en eso, pero lo que yo termino haciendo se apoya en una base muchísimo más serena. Además, tener mucho dinero es problemático a la hora de cambiar las cosas…

La gente, a menudo, no se toma en serio a socialistas millonarios, como Ray Davies y Pete Townshend. 

Lo sé, y es mejor no ser uno de ellos, aunque yo sí que me los tomo en serio. Me tomo muy en serio a Pete. Está absolutamente comprometido con ese estilo de vida, con expresar aquello en lo que él cree. Pete bien bastante razón: tiene mucho sentido para la gente que las así llamadas profesiones artísticas incursionen solo en ámbitos sobre los que tienen conocimiento.

Creo que a no ser que uno tenga una comprensión aguda de los conflictos sociales de la actualidad, es muy peligroso incursionar en otros ámbitos sobre los que acaso se esté mal informado por aquellas fuerzas que te empujarían hacia un lado del camino. Es muy importante no ser guiado, y en el ámbito político creo que es arriesgado para muchos artistas, incluyéndome a mí mismo, tener solo una comprensión superficial del sistema social y político y declararse seguidor de cualquier bandera política. 

La canción del nuevo álbum que se mete más severamente con los placeres y displaceres de la lucha por la unidad es la que abre el álbum, “Loving the Alien”. También roza cuestiones que Bowie nunca había abordado antes: la religión y la historia. 

No encaja mucho, en realidad, ¿verdad? Fue la pieza más personal del álbum para mí; no quiero decir que las demás fueran escritas con distancia, pero tienen un tono mucho más ligero. En esa canción estoy obsesionado con la idea de la horrenda mierda que hemos tenido que tolerar a causa de la Iglesia. Fue así como comenzó: por alguna razón yo estaba muy enfadado. 

Naturalmente, no escuchas a la gente que lleva crucifijos hacer declaraciones semejantes:

Ya sé… esto -señala con un dedo el crucifijo que lleva en el cuello-, pero es estrictamente simbólico, responde a una terrible y agobiante superstición de que si no lo llevo puesto, voy a tener mala suerte. Ni siquiera tiene un significado religioso para mí, rara vez he pensado en él como un crucifijo, probablemente porque es muy pequeño… Lo innegable con respecto a la Iglesia católica es que siempre tuvo mucho poder.

Siempre fue una herramienta de poder más que cualquier otra cosa, algo que antes no era tan patente para la mayoría de nosotros. Nunca pensé en ella como.. Cuando era niño, simplemente iba a la iglesia a escuchar el coro y oír las canciones, y nunca me di cuenta del peso que tenía. Mi propio padre era una de las pocas personas que conocía las demás religiones. Él -y este es un abuso de la palabra- toleraba a budistas, musulmanes, hindúes o mahometanos, o a quienes fuera; era un gran humanista en esos términos. Creo que algo de todo eso tuvo influencia en mí y me animó a interesarme por otras religiones. Así que no había una religión obligatoria, a él particularmente no le preocupaba la religión inglesa, la religión del rey Enrique. ¡Dios!

Se me ocurrió “Alien” porque tuve la sensación de que buena parte de la historia está equivocada -como se redescubre todo el tiempo- y de que en buena medida nos basamos en el conocimiento equivocado que hemos cosechado. Ahora, hay un historiador que defiende que toda la idea de Israel es equivocada, y que Israel, de hecho, se situaba en Arabia Saudí y no en Palestina. Es extraordinaria la cantidad de malas traducciones de la Biblia con las que están dirigiendo nuestras vidas a causa de esta desinformación, y que mucha gente haya muerto a causa de ello, y todas las facciones de poder que están involucradas…

La conversación se mueve lentamente hacia el cine, incluyendo un par de cosas que no están aun sobre la mesa, como la supuesta contribución que Bowie quiso hacer: la próxima adaptación de “1984”, de nuestro viejo amigo el señor Orwell, protagonizada por John Hurt en el papel de Winston Smith y Richard Burton como O’Brien. 

No, no voy a hacerlo. Se habló en algún momento de que lo haría, pero no tengo el tiempo suficiente. Vi algunas partes y creo que es una película fabulosa. Muy, muy buena.

Luego la pequeña cuestión de un papel de villano en la próxima película de James Bond, un papel que supuestamente Sting había rechazado previamente.

Está absolutamente fuera de cuestión. Sí, me lo ofrecieron. ¿Después de ofrecérselo a Sting…? Pienso que más bien ha sido al revés. Creo que probablemente sea un papel interesante para un actor, pero para alguien del rock es más bien una bufonada. Y no quería pasarme cinco meses viendo a mi doble cayendo de montañas. 


Lo interesante del rock es que nunca piensas que vaya a durar mucho más. Luego, cuando te das cuenta de que ha… Yo tengo treinta y siete años, pronto cumpliré treinta y ocho, y me veo pensando: “¡Todavía estoy en esto!”
Fuente: Bowie por Bowie - Entrevistas y encuentros con David Bowie - Sean Egan - Libros Cúpula.

martes, 17 de marzo de 2020

Entrevista New Musical Express - 13 de septiembre de 1980


New Musical Express (Reino Unido), Angus Mackinnon, 13 de septiembre de 1980

A pesar de la interferencia de larga distancia de Barbara DeWitt, que fue nombrada agente de prensa de Bowie a lo largo de todo el mundo y que me llama desde Los Ángeles para decirme que tendré “alrededor de una hora con David”, y a pesar de la incompetencia de los responsables de la oficina de RCA de Chicago, que solo pueden permitirme escuchar cinco temas de “Scary Monsters” y no dejan estúpidamente de hablar sobre el “increíble aporte creativo” de Bowie, el fotógrafo Anton Corbijn y yo llegamos temprano al Blackstone esa noche de jueves. Ambos nos encontramos brevemente con Bowie al terminar la obra la noche anterior, pero nuestra impresión fue, en el mejor de los casos, fugaz.

Estamos detrás del escenario y nuevamente nos escoltan hasta el estrecho camerino de Bowie. Anton pregunta si puede sacar fotos durante la entrevista, pero Bowie lo rechaza firmemente: “Nunca dejo hacerlo. Nunca. Me parece que entretiene demasiado”. Salen Anton y Coco Schwab, la enigmática asistente personal de Bowie -una chica reservada pero amable que está trabajando con él desde hace seis o siete años-, que le acompaña adonde vaya, y que adopta una actitud perceptiblemente protectora hacia él. 

En “El hombre que vino de las estrellas” casi no actúas, por así decirlo, simplemente te sublimas a ti mismo a eso que llamas la disciplina de Roeg, mientras que en “Gigoló” obviamente tratas de actuar tenazmente y el resultado es pésimo, verdaderamente espantoso.

Sí, la película fue una mierda (ríe a carcajadas), una auténtica mierda. Todos los que intervinieron en ella, cuando se encuentran ahora, miran hacia otra parte (se cubre la cara con las manos y ríe).

Volviendo un poco atrás, ¿qué hay de la música que escribiste para “El hombre que vino de las estrellas?

Bueno, solo una pieza sobrevivió y se convirtió en “Subterreneans” de “Low”. La verdad es que no puedo recordar los detalles, pero hubo una gran discusión, no entre Nic y yo, porque nos mantuvimos lejos de eso, yo no quería discutir con Nic.  Fue una discusión con la producción, que tuve con British Leon, un par de… personas inusuales que estaban armando la película.

Yo tenía la impresión de que iba a escribir la música para el filme, pero cuando terminé cinco o seis temas, me preguntaron si me importaba presentar mi música junto con la de otra gente… Y yo me dije: “Mierda, no has entendido nada”. Estaba tan furioso. Había trabajado tanto en ello. 

De hecho, quizá mi música también le hubiera dado una imagen completamente diferente a toda la película. La terminé y, desde luego, me dio pie a entrar en un ámbito diferente, considerar mi propia capacidad para lo instrumental, algo que no había hecho demasiado en serio antes. Ese ámbito de pronto comenzó a entusiasmarme, algo que nunca había considerado hacer. Y fue entonces que tuve el primer pálpito de que trataría de trabajar con Eno en algún momento. 

Fue el primer álbum en el que pensé seriamente en Cristo, en Dios, con cierta profundidad y “Word on a Wing” fue una protección. Surgió como una reacción contra los elementos que encontré en la película. La pasión en la canción era genuina. Fue también por esa época cuando comencé a pensar en llevar esto (señala la pequeña cruz de plata que cuelga de su cuello) otra vez, lo que ahora es una especie de sobrante de ese periodo.

Todo fue un plan de escape preparado por un par de amigos míos -no diré quiénes- que me ayudaron a salir de Estados Unidos o a regresar a Europa, como quieras verlo. Toda la gira de “Station to Station” fue hecha bajo coerción. Yo estaba completamente fuera de mí, completamente loco. De verdad. Pero con lo que estaba funcionando era principalmente, en lo que respecta a todo lo de Hitler y la derecha, con la mitología. 

Están escribiéndose novelas “pulp” sobre la cuestión, esa conexión entre la literatura artúrica, la leyenda y el Reich. Está The Spear (La Lanza), de James Herbert, y Black Camelot, de Duncan Kyle: las SS y los castillos del santo grial material muy subversivo y peligroso, sabes…

Si lo sé. Solo que demasiado bien. Es tan astuto y, claro, lo primero que me pasó cuando volví a Berlin fue que tenía que enfrentarme a ello, porque toda la gente que era amiga mía allí era, naturalmente, de extrema izquierda. 

De pronto, estaba en una situación  en la que me encontraba con gente joven, de mi edad, cuyos padres habían pertenecido a las SS. Esa fue una buena manera de despertar y salir de este dilema en concreto, y empezar a funcionar de un modo más ordenado, no totalmente ordenado, pero ya sabes… Sí, regresé a Europa dándome de bruces contra la tierra.

Y Los Ángeles, allí fue donde todo había sucedido. Ese maldito lugar debería ser borrado de la faz de la tierra. Tener algo que ver con el rock and roll e ir a vivir a Los Ángeles es, creo, ir directo al desastre. Realmente es así. Incluso Brian Eno, que se adapta tan bien y es bastante versátil, como yo, y ahora está viviendo en entornos extranjeros y extraños, no podría durar allí más de seis semanas. Tenía que salir. Pero él fue más listo: se fue mucho antes que yo. 

Bien, entonces, tuviste una especie de desestabilización maníaca en Los Ángeles, y luego un reajuste en Berlín, al menos hasta cierto punto. Pero otra vez, hacia el final de “Red Money”, en “Lodger”, hay un verso que dice “la responsabilidad va por cuenta mía y tuya”, mientras que en “Up the Hill Backwards”, del nuevo álbum se sugiere más bien la admisión de la derrota, o, si no, al menos se da a entender que hay una cagada que todos nosotros yo, o cualquiera, hemos cometido respecto al estado de las cosas.

Bueno…, ¿admitido? La verdad es que no estoy de acuerdo con ese punto de vista, sabes. Por divagar durante un momento, yo aún adopto la mirada de que la música carga su propio mensaje en sí misma, instrumentalmente quiero decir. Las letras no hacen falta, porque la música ya tiene un mensaje implícito en sí misma; se defiende explícitamente. Si no fuera así, la música clásica no habría tenido éxito hasta el punto en que lo tuvo, al marcar un punto de vista definitivo, una actitud que presumiblemente no pueda ser expresada con palabras.

Por eso me pone furioso que no hayas escuchado todo el álbum, porque las letras por sí solas no son nada sin el subtexto secundario que aporta el arreglo musical, el cual es muy importante en una pieza de música popular. Me enoja mucho -y no estoy diciendo que tú estés haciéndolo- cuando la gente se concentra solamente en la letra, porque eso da a entender que no hay ningún mensaje declarado en la música misma, lo cual barre cientos de años de música clásica. Ridículo.


Si ese es el caso, entonces supongo que más vale que me concentre en lo que he oído y visto. El vídeo de “Ashes to Ashes” es muy llamativo. ¿Lo dirigió David Mallet?

Ese fue el primero que dirigí. Bueno, no, me cruzaré con él aquí. Los otros tres que se realizaron para “Lodger” estaban codirigidos, si consideramos que le di a David un control total sobre lo que quería que se hiciera. Pero, en este caso, yo mismo elaboré un guión gráfico, de hecho, lo dibujé cuadro a cuadro. Él lo editó exactamente cómo yo quería y me permitió decir públicamente que era el primero que yo dirigía. Siempre quise dirigir y esa fue una gran oportunidad de comenzar, sacarle un poco de dinero a la compañía discográfica y luego jugar un poco. 

¿Qué hay de esta nueva versión, más simple, de “Space Oddity?”

Yo estuve de acuerdo siempre que pudiera hacerla nuevamente sin tantos artilugios, hacerla estrictamente con tres instrumentos. Tocándola solo con una guitarra acústica sobre el escenario, siempre me sorprendió lo poderosa que era, sin todas esas cuerdas y sintetizadores. De hecho, el vídeo era secundario; quería en serio hacerla como una canción de tres instrumentos. 

Para cambiar de tema, dime algo sobre “Fashion” y la primera parte de “It’s No Game”.

La letra japonesa de la primera, “It’s No Game”, es exactamente igual a las demás, aunque en la primera hay una suerte de enfoque animal por mi parte. Además, me repito como un loro, pero en japonés; hay una joven japonesa, amiga mía, que dice la letra de manera tal que niega toda la idea sexista de lo remilgadas que son las japonesas. Ella es como una samurái a la hora de marcar el ritmo. No es ese tipo de pequeña geisha, cosa que me saca de mis casillas, ya que ellas no son así en absoluto.

¿Y “Fashion”? Mencionas al “escuadrón de bobos”, ¿fascistas?

No, en realidad. Tiene más que ver con esa fascinación por la moda. Estaba tratando de despegarme un poco del concepto de “moda” de Ray Davies para sugerir una razón -a regañadientes e insegura- de por qué lo hacemos. Uno “tiene” que hacerlo, es como ir al dentista  y que te perfore los dientes. Quiero decir, tienes que hacerlo, aguantarlo a pesar del miedo y del esfuerzo. Esa es mi sensación con respecto a la moda, que parece contener en sí un elemento demasiado deprimente. 

Las discotecas norteamericanas a las que iba a principios de los setenta en Nueva York, cuando se suponía que eran la última moda en la ciudad, bueno, nunca sentí esa desalentadora sensación que uno tiene ahora. Hay algo de eso. Debo decir que lo sentí cuando estaba en Londres. Me llevaron a un lugar extraordinario… ¿Steve Strange? Dios, ¿cómo se llamaba? Todos iban vestidos con ropas victorianas. Supongo que era parte de la novísima ola o la ola permanente o… lo que sea. 


La tarde del viernes nos encuentra a Anton y a mí esperando a Bowie y a Coco en un pequeño y sórdido bar frene al Blackstone. Llegan a tiempo y Bowie, compartiendo la alegría de Anton por haber encontrado “That’s what God’s Face Looks Like” en la máquina de discos, accede a la petición del fotógrafo de hacer una sesión allí, en ese mismo momento, no sin antes consultar antes con Coco.

¿Por qué elegiste hacer la canción de Tom Verlaine, “Kingdom Come”, en el nuevo álbum?

Ese corte en particular era simplemente uno de los más atractivos de su álbum. Siempre quise trabajar con él de una u otra forma, pero no había considerado hacer una de sus canciones. De hecho, fue Carlos Alomar, mi guitarrista, quien sugirió que hiciéramos una versión, porque es un tema adorable. 

¿Tienes un control total sobre lo que RCA pone bajo tu nombre?

Oh no, ellos sacan cosas sin mi aprobación. “Velvet Goldmine” es la primera que me viene a la memoria. Todo sucedió si que yo tuviera la oportunidad de escuchar la mezcla; la mezcló otra persona, es increíble. 

Existe el rumor de que RCA no estaba conforme on “Lodger”.

Es cierto. No estaban conformes con “Low” tampoco. En aquel momento el único comentario que recibí de ellos fue: “¿Podemos buscarte un nuevo amigo en Filadelfia?”, para que yo pudiera hacer otro “Young Americans”. Esa era la actitud que tuve que afrontar. 

“Red Sails” de Lodger, ¿la influencia de Neu allí es intencional?

Sí, definitivamente. Esa batería y ese sonido de guitarra, en especial, es casi como un sueño. Sin embargo, los momentos de diferencia son producto de Adrian Belew. Él nunca los había escuchado. De modo que le conté la atmósfera que quería y llegó a las mismas conclusiones a las que había llegado Neu, lo que para mí estaba bien. Ese sonido de Neu es fantástico. 


Pasando nuevamente a “Teenage Wildlife” en Monsters, ¿está dedicada a alguien en particular?

Creo que no… Si tuviera una suerte de hermano menor mítico, creo que podría habérsela dedicado a él. Es para alguien que no está preparado mentalmente.

¿Para enfrentar qué?

La conmoción que supone reafirmarte a ti mismo en la sociedad cuando tienes valores nuevos que ella no comparte… Creo que el hermano menor soy yo mismo de adolescente.


Preguntas obvias que, supongo, estoy obligado a hacer: ¿qué piensas de Gary Numan, John Foxx, y todos los clones de “Diamond Dogs”?

Solo tengo una opinión de ellos porque me han preguntado al respecto; antes no la tenía. Ya contesté preguntas sobre Numan este último mes. Foxx, creo que él rehuye eso; pienso que hay más diversidad en lo que hace y en lo que podría hacer. 


¿Sientes en algún momento que estás en peligro de representar mal a las culturas con las que te encariñaste?

No creo que por utilizar un emblema o un motivo japonés o africano trate de representar a toda la cultura. Pensé que era bastante transparente que solo se trataba de mí procurando vincularme con una determinada cultura. Ni en mis sueños más locos pensaría en tratar de representarlas. 

¿No tienes que eres demasiado viejo ya para escribir canciones de rock?

Ya no sé que parte de lo que escribo es rock. ¿Música entonces? No creo que sea demasiado viejo para escribir la música que escribo en cualquier caso. Eso que he dicho es algo extraordinario. Quiero decir… ¡Dios Santo!, ¿cuándo fue la última vez que escribí una canción de rock? ¿Lo recuerdas tú? Estoy jodido si puedo recordarlo.

No puedo escribir como un joven. 

¿Crees que parte de tu público creció junto a ti, por así decirlo?

No necesariamente. Mi público disminuyó notablemente con el paso del tiempo. 

¿Te molesta?

No, en absoluto. 

¿Y te molesta financieramente?

Sí. En esos términos, no es algo que uno haga por el dinero que los rockers puedan cobrar. Y, además, claro, nunca hice dinero con las giras. Nunca. Nunca. 



Aun se siguen refiriendo a mí como el bisexual de pelo naranja. Bien, eso es lo que soy aquí. Y punto. Nada. Na hay nada más.

Después de todo, si alguna vez existió un país de estereotipos e iconos, este es uno de ellos. Si no te puedes aislar, te señalarán hasta que encuentren algo tan superficial y concreto para que se convierta en la bandera que van a quemar.

O en el ataúd donde enterrarte.

Absolutamente. Mucho más en Inglaterra o en Europa en general. El otro pueblo que tiende a hacer eso, por mucho que me guste, es el japonés. Siempre salen con -ismos también.

Pero allí el proceso es al revés, el Japón que fue invadido culturalmente por Estados Unidos.

Oh seguro. Y desde luego que Hau un gran antiamericanismo allí. 

¿Qué es lo que sigue fascinándote de Japón?

Para mí, es una representación física -o bien yo lo leo en esos términos- de los grandes avances modernos equilibrados precariamente con un viejo modo mitológico de pensar y de ser. 


No es infrecuente que me despierte una mañana fría y desee estar en Kioto o en algún lugar así, y en un monasterio zen. Ese deseo dura al menos los cinco o seis minutos antes de ir a fumar un cigarrillo y tomar un café y salir a dar un paseo por la calle para quitármelo de encima. Esa idea de estar controlado por un conjunto de valores estéticos es recurrente en mí.

Aún tengo la quimera de que, cuando sea viejo, me marcharé al Lejano Oriente a fumar opio y llegar a una suerte de felicidad vaga y eufórica. 

Volviendo a la cuestión de la clase media. ¿Podrías extenderte sobre lo que verdaderamente te molesta de ella?

Creo que restringe mi pensamiento…

¿De qué forma en particular? ¿Moralmente, estéticamente?

Estéticamente. Moralmente, nunca me afectó tanto, me acerco a las cosas de una manera un poco bárbara en lo que respecta a la moral. Tiene más que ver con valores estéticos dentro de mi propia escritura. Lo que escribo es tan insuficiente…

¿Comparado con qué? ¿Comparado con lo que escribe la gente a la que admiras?

Comparado con Genet. Sí, me pongo delante de otros escritores y encuentro que mi sensibilidad se frustra, que es bastante sosa y que… me enfurece. 


Creo que tengo un principio, pero no podría definirlo. Insisto, no quisiera hacerlo; hay un peligro en definir eso en particular. Hay también un valor espiritual particular que encuentra muy difícil de poner en palabras y creo que ese es mi principio, el mío. Pero viene y se va, se esconde, se pierde y reaparece, antes que ser como un arroyo con el que te cruzas cuando estás caminando por el bosque. Lo ves a veces, chispea y desaparece. Y eso me enfurece, que desaparezca. Y yo debería estar contento por ello, porque es el curso natural de las cosas, pero cuando desaparece, lo que creo que se conoce como un bloqueo, es una de las sensaciones más frustrantes que existe. 


El problema más grande llega cuando me pregunto por qué algo de todo lo que compuse deba tener alguna importancia para alguien. Y eso es algo con lo que me encuentro cada vez más, con el temor a que mi contribución no sea suficiente. 




En lo que respecta a las canciones en concreto, no creo que estén pensadas para una determinada época. No creo que importe en realidad si fueron lanzadas hace dos años o dos años después. Creo que son piezas de música que podrían escucharse en cualquier momento. Pero tengo que tener en cuenta eso cuando estoy grabando algo, si voy a querer o no escucharlas nuevamente al cabo de unos años. 
Fuente: Bowie por Bowie - Entrevistas y encuentros con David Bowie - Sean Egan - Libros Cúpula.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Rock Ezpecial 1983


Rock Espezial número 18 Febrero 1983


Rock Espezial número 20 Abril 1983




Rock Espezial número 21 Mayo 1983

Rock Espezial número 21 Mayo 1983
Rock Espezial número 22 Junio 1983

Rock Espezial Junio 1983
"No podemos hacer más conciertos antes de ir a Japón y América, sencillamente porque tengo la intención de encerrarme a escribir nuevas canciones antes de que termine el año. En este momento, pienso que noventa ciudades son ya un número suficiente de conciertos. Quizás el próximo año toquemos en otras noventa ciudades".

Pregunta: ¿Puedes contarnos qué tienes preparado para tu nuevo show?

Bowie: Sera... hmmm... elaboradamente sencillo, con estilo pero callejero. Cantaré canciones de todas mis épocas. No espero mucho a nivel de imagen en esta gira, quiero hacer buena música. Es la primera gira que hago en cinco o seis años, y estoy muy ilusionado. Al mismo tiempo, aterrorizado. Eso puede ser bueno para los conciertos.

Pregunta: ¿Por qué le has llamado "Serious Moonlight Tour?

Bowie: es una frase sacada de la canción "Let's Dance", una especie de canción de amor desesperada, también porque muchos conciertos van a realizarse bajo la luz de la luna, y ese es un poco el espíritu que quiero darle a la gira.

Pregunta: ¿Cómo te conservas tan bien?

Bowie: Me levanto a las seis y media cada mañana y me voy a dormir a las diez de la noche. (Risas).

Pregunta: ¿Te gusta salir de gira?

Bowie: no sé cómo va a ir. Por el momento, como ya he dicho, estoy muy ilusionado. Sería horrible si después de un mes de estar en la carretera me diera cuenta de que vuelvo a odiarlo. No creo que me metiese a montar una gira si no estuviese completamente seguro de que voy a estar encantado con cada minuto que pasa. Por eso precisamente dejé de actuar hace cinco años, porque no me divertía hacerlo.

Pregunta: ¿Por qué decidiste meter a Nile Rodgers como productor?

Bowie: Nile y yo nos conocimos hace un año en un club de Nueva York, a los dos nos gustan las mismas bandas de rythm & blues, y yo quería para mi nuevo disco esa clase de sonido.

Pregunta: ¿Cuáles han sido los aspectos más positivos de tu trabajo hasta el momento?

Bowie: El cambio continuado. He llegado a un estado tal, que puedo permitirme cualquier tipo de libertad, ponerme a hacer cualquier tipo de música sin sentir que estoy decepcionando a mi público.

Pregunta: ¿Qué te pasó después de 1980? ¿No has grabado demasiado desde entonces?

Bowie: Deseaba evaluar cuidadosamente mi carrera musical. Hice muchísimos discos en un periodo muy corto de tiempo, y necesitaba un lapsus de descanso, porque componer canciones se estaba convirtiendo en una rutina para mí. Ahora vuelve a entusiasmarme.

Pregunta: ¿Indica el título de nuevo LP que vas a dedicarte exclusivamente a la música festiva y de baile?

Bowie: No necesariamente. Tiene intenciones claramente bailables, pero pienso que, a nivel de textos, es lo más sencillo e impactante que he escrito nunca. Ya no me interesan los experimentos literarios, el cut-up y todas esas técnicas. Me gustaría lograr algo positivo con mis nuevas canciones, y si no funciona después de un par de LP's, lo dejaré y a otra cosa...

Pregunta: Parece más relajado, musicalmente, que hace unos años...

Bowie: Lo estoy, simplemente, porque sé lo que quiero hacer con mi música. Quiero que sea útil y necesaria, que ayude a la gente que la escucha.

Pregunta: ¿Cómo crees que puede ayudar a la gente?

Bowie: Hay en la actualidad una moda nihilista y romántica relacionada con la música, que la ensombrece un poco, le quita sentido. Es como si la forma hubiera vencido definitivamente sobre el contenido. Personalmente, quiero volver a lo importante, el contenido, por eso es necesario que cuide los textos de mis canciones.

Pregunta. ¿Y qué pasa con tu música anterior? ¿No valió la pena?

Bowie: Pienso que sirvió para examinar qué es lo que se puede hacer en el campo de la música pop, pero, como he dicho, siempre he estado moviéndome entre el ejercicio de estilo y el contenido emocional, y en estos momentos el contenido emocional es lo que más me atrae, lo más importante.

Pregunta: ¿Qué piensas de todos esos nuevos grupos que te imitan?

Bowie: Cuando empezaba, yo también imitaba a Anthony Newley o a Syd Barret. Es algo que se hace ¿no?

Pregunta: Qué es lo más importante que uno puede llegar a hacer en el terreno del pop?

Bowie: Solo conozco mi experiencia personal, y puedo decirte que después de diez años de examinarlo cuidadosamente, he logrado salir de él con algo más que una carrera rock. Y eso ya es mucho.

Pregunta: ¿Por qué has firmado por EMI?

Bowie: Porque no me gustaba RCA... ni yo les gustaba a ellos. Pienso que, en los últimos tiempos, grabé una serie de LPs interesantes, inteligentes e importantes para RCA, que no se dignaron en promocionar de forma adecuada. Me refiero a discos como "Lodger", "Low" o "Heroes". Así que pensé que ya era tiempo de que nos olvidemos mutuamente para siempre.

Pregunta: ¿Por qué volviste a grabar dos temas viejos para el LP?

Bowie: "Cat People" porque pienso que la primera versión no tiene la fuerza necesaria. Y "China Girl" porque siempre he aspirado a cantarla, desde que la grabamos para "The Idiot" con Iggy Pop. A Iggy le ha gustado mucho la nueva versión.

Pregunta: ¿Qué crees que has hecho en el nuevo LP que no hubieras hecho antes?

Bowie: No me he encerrado en un sonido experimental, sino que he intentado crear una atmósfera narrativa, y eso es algo que llevaba mucho tiempo sin hacer. Mi nuevo sonido no es tan amplio, tan lleno de matices, pero resulta mucho más inmediato, contacta más rápidamente con la gente.

Pregunta: ¿Estás volviendo un poco al sonido "Young Americans"?

Bowie: Quizás sea eso. Pero lo que ha ocurrido ha sido que, después de un par de años de no hacer prácticamente música, me encontré rodando una película en el Pacífico Sur y escuchando a gentes como Alan Freed y su Big Band o Elmore James o Albert King. Y pronto descubrí que esa música poseía mucho más entusiasmo y marcha positiva, que la música que yo había estado haciendo en los últimos tiempos. Y me interesa captar por mí mismo esa clase de sensación positiva durante esta gira, sino hacerla no tendría ningún sentido.

Pregunta: ¿Crees que vas a encontrar un público nuevo para este LP?

Bowie: Mi público siempre ha sido bastante leal, y eso que los públicos aumentan o disminuyen según las ventas de tu último single. Llega un momento en que te das cuenta de que tan solo un cierto número de personas, que se asemejan a ti, van a estar siempre ahí, pendientes de tu trabajo. Así es la vida, me temo. Lo más emocionante de haber hecho "Let's Dance" es que me ha dado la oportunidad de escribir canciones más simples, que tratan de cosas a un nivel más humano y más cercano al hombre de la calle que lo que había hecho hasta ahora.

Pregunta: ¿Y cómo nació ese nuevo interés tuyo por lo humano?

Bowie: No quería que mis canciones trataran nuevamente de lo inusual, lo extraño, me parecía demasiado obvio seguir por ese camino. En la actualidad, lo inusual ha sido tratado de todas las formas posibles, así que prefiero volver a las raíces, hacer música con los pies firmemente agarrados al suelo. Solo puedo explicarlo así, utilizando clichés, pero supongo que el LP se explica por sí mismo.

Pregunta: ¿Cómo ves la escena musical actual?

Bowie: No estoy demasiado enterado, la verdad. Sé que hay algunas cosas muy buenas... música de baile realmente excitante.

Pregunta: El nuevo LP se grabó en muy poco tiempo, un par de semanas. ¿Estás contento con el resultado o hubieras preferido trabajar más tiempo en él?

Bowie: No. Cuando vuelvo a escuchar cosas como "Space Oddity", que se hizo en tres días, me doy cuenta de que la rapidez es básica para mí. Lo máximo que he estado nunca en un estudio son seis semanas.

Pregunta: Willian Burroughs no podía faltar en la conversación. Al parecer, el interés de Bowie por la pintura le ha llevado a pintar un retrato del célebre escritor.

Bowie: Es una persona que nunca dejará de asombrarme especialmente sus comentarios sobre la vida de Nueva York, y la condición humana en general.

Bowie: Me gusta muchísimo Suiza porque vivo en el campo y me encanta esquiar. Es uno de los pocos ejercicios que todavía mantengo para conservarme en buena forma.


Bowie: "Nunca se me había ofrecido un papel tan interesante como el que interpreto en la película de Oshima, nunca había podido trabajar un carácter tan a fondo como en esa película. Tuve mucha libertad y pienso que es lo mejor que he hecho en cine hasta el momento".

Pregunta: ¿Qué te parece la interpretación en general?

Bowie: Está bien, pero últimamente he estado dirigiendo mis propios vídeos promocionales y todavía prefiero ese lado de la cámara. La dirección me atrae más.

Pregunta: ¿Cómo describirías las dos películas que acabas de hacer?

Bowie: "The Hunger" tiene sexo y sangre, y supone todo un experimento en maquillaje, yo acabo con una cara como la que tiene cualquiera a las tres de la madrugada después de una juerga salvaje. La otra, "Merry Christmas, Mr. Lawrence", es más intelectual, y más larga.

Pregunta: Se ha dicho recientemente que vas a interpretar los papeles de Abaham Lincoln y Frank Sinatra. ¿Es cierto?

Bowie: Lo de Sinatra no tengo ni idea de dónde ha salido, no sé nada sobre el asunto. En cuanto a lo de Lincoln, es cosa de Robert Wilson, que es un escritor de óperas y shows conceptuales. Seguramente interpretaré esa obra para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 1984, con música de David Byrne y Philip Glass.

Pregunta: ¿Cómo piensas desarrollar tu futuro?

Bowie: No creo que me interese demasiado el futuro. Hay algunas cosas básicas que quiero hacer. Quiero dejar de dirigir vídeos promocionales y hacer un largometraje, me interesa muchísimo. Aparte de eso, me gusta vivir al día.

Pregunta: ¿existe alguien del mundo del cine con quien te gustaría trabajar?

Bowie: Oh, supongo que a todos nos gustaría trabajar con Martin Scorsese, pero mi italiano no es muy bueno, la verdad.

Pregunta: ¿Qué es lo que más te gusta hacer?

Bowie: ¿En estos momentos? Estar con mi hijo, despertarme y sentirme una persona con futuro, no una estrella acomodada y aburrida.

Pregunta: ¿Has cambiado como persona?

Bowie: Sí, bastante. Ha sido un proceso lento, durante los últimos cuatro o cinco años. Ahora me siento mucho más realizado, mucho más persona.

Pregunta: ¿Cómo te sentías antes?

Bowie: No me tenía mucho respeto como persona. No reflexionaba sobre mi conducta, porque lo cierto es que viví hasta 1976 un tipo de vida muy típica del rock & roll, y eso no le hace bien a nadie.

Pregunta: Pero ese tipo de vida te lo buscaste tú mismo...

Bowie: Oh, sí claro. Me sabía perfectamente cada frase del guión.

Pregunta: Cómo se siente tu hijo al tener una pop star por padre?

Bowie: No vive en la clase de ambiente en donde eso sería un problema. Afortunadamente, para él soy sencillamente papá.

Pregunta: ¿Te lo llevas al rodaje de tus películas?

Bowie: Va conmigo a todas partes.

Pregunta: ¿Irá de gira también?

Bowie: No puedo responderte a eso.

Pregunta: ¿Has leído el libro que ha escrito tu ex esposa?

Bowie: Mira, me divorcié hace siete años. No mezclemos eso con mi vida de ahora.

Pregunta: ¿Todavía pintas?

Bowie: Sí, mucho. Hace poco contribuí a una exposición en Europa. Hay veinticinco reproducciones que se editarán próximamente en un portafolio.

Pregunta: Hace nueve años dijiste que los ingleses deberían enfrentarse a una guerra civil. ¿Piensas que en la actualidad, con la señora Tatcher, eso está cerca?

Bowie: Hmmmm. Otra pregunta.

Pregunta: ¿Te sientes todavía inglés después de tantos años viviendo fuera de Gran Bretaña?

Bowie: Me siento, aunque suene a tópico, una persona internacional. Pienso que eso se debe a que, durante los últimos doce años, no he estado en ningún país concreto demasiado tiempo. Me siento un poco como flotando en medio del océano.

Pregunta: ¿Ha habido algún momento en tu carrera en que te hayas planteado seriamente abandonar y dedicarte a otra cosa?

Bowie: Sí, claro, Solamente se piensa en abandonar cuando te interesa la aceptación masiva por parte de la gente y eso no ocurre. Y, en ese sentido, cuando el éxito no me sonreía todo lo que mi ego necesitaba, sentía deseos de abandonar y colgarlo todo. Pero, desde 1976 hasta ahora, la aceptación por parte del público ha dejado de interesarme, ya no es mi razón primordial para dedicarme a la música. Así que la razón básica para pensar en abandonar ya no existe. Actualmente, los únicos momentos en que se me pasa por la cabeza la idea de rendirme es cuando he pasado toda una noche escribiendo y lo único que he conseguido son textos y música ignorantes, nihilistas y sin sentido.