sábado, 2 de abril de 2016

Blackstar, David Bowie, 3 Enero 2016


Cuando Bowie sorprendió al mundo con la edición de Where Are We Know?, hace dos años, casi lloramos de emoción. El Duque salía de su letargo y nos regalaba una canción melancólica y genial. El lanzamiento de Blackstar ha sido completamente diferente. La grabación del disco ya era conocida y publicitada con anterioridad. Blackstar se editó a finales del año pasado acompañado de un inquietante vídeo. El sonido nos daba pistas sobre lo que sería el disco, de solo 7 piezas, dos de las cuales ya conocíamos ya que se incluyeron en el último recopilatorio del Duque. Esas dos canciones siempre me irritaron. Tanto saxofón e improvisación de jazz me exasperaba. Reconozco que apenas he logrado escucharlas. Por tanto, su inclusión  en Blackstar me inquietaba. Quedaba la esperanza de su adaptación al nuevo sonido del álbum. Sin embargo, mis esperanzas se desvanecieron a la primera escucha. Si bien ganan algo, continúan siendo un conglomerado de banda de jazz con Bowie de acompañamiento vocal que terminan por aburrir. Antes me gustaba más ’Tis A Pity She Was A Whore, sin embargo, en Blackstar gana Sue (Or In A Season Of Crime). En ’Tis a Pity… de Blackstar el saxofón ya resulta insoportable, sobretodo al final de la canción. Me he propuesto eliminar la canción, aunque tengo dudas éticas. 


Lazarus es quizá el mejor corte del álbum. Pero pierde algo por haber sido adelantado en Youtube semanas antes del lanzamiento. Es su única desventaja porque se trata de un tema excelente. El bajo me recuerda a los Cure de Faith. En la letra Bowie casi asusta. Uno parece preguntarse qué le ocurre a Bowie. Es como si estuviera intentando decir algo dando solo pistas. Es un tema muy en la línea del propio Blackstar y nos prepara bien para degustar el disco. 

Sue (Or In A Season Of Crime) comienza muy potente. Atrapa justo al comienzo. Pero termina haciéndose tan pesada como su hermana ‘Its A Pity… Al final no deja de ser una terrible mezcla de improvisaciones caóticas. El final recuerda mucho a su etapa de Earthling. Sin embargo, la canción no aguanta sucesivas escuchas. 

Girl Loves Me es perfecta como tercera canción del disco, muy digna de Blackstar y Lazarus. El machacón estribillo no aburre sino que hipnotiza. Se me ocurre que es una gran canción para remezclar. Esperemos que ocurra porque el tema podría ganar aún más. 


Dollar Days es una baladita que podría incluirse en la banda sonora de Labyrinth. Me parece buena pero parece un descarte que podría ir perfectamente en ediciones De Luxe. Eliminaría la parte del saxofón. 

Y finalmente I Can’t Give Everything Away, destinada a presentarse como la joya del álbum. El inicio con harmónica me ha recordado a Never Let Me Down. Es más, estoy por decir que la canción entera me recuerda al Bowie de 1987 que tan mala prensa cosechó. Y de nuevo el saxofón. Bueno, es un gran tema, pero no para tanto. 

Y eso es todo. Es mejor tener 7 temas nuevos del Duque que nada. Bastantes canciones nos regaló en 2013 como para exigirle más. Esto es un regalo en toda regla. El fan es inagotable. Quiere más y más de su ídolo. Y Bowie me ha dejado con ganas de más. La prensa hablaba de un disco de Bowie muy en la línea de Low. Y no ha sido así. Yo lo veo más en la línea de lo que hizo a finales de los 80. 


Recomiendo escuchar Blackstar, Lazarus y Girl Loves Me junto a los temas más apocalípticos de los grandes Outside y Heathen. Lo bueno de Bowie es que te puedes “construir” tu favorito cogiendo de aquí y allá.

Por supuesto, mi impresión es susceptible de cambiar en cualquier momento. Siempre que escucho un nuevo disco de Bowie  siento una cierta desilusión y con el tiempo los temas van entrando en mi vida. Al fin y al cabo, el maestro es él y quién soy yo para dudar un solo momento de este genio incomparable.